La Copa para ganar confianza antes de la visita al Barcelona
Marisa vio puerta por primera vez en partido oficial tras hacerlo en pretemporada

La victoria del pasado miércoles supuso algo más que avanzar de ronda en Copa de la Reina. Está claro que los octavos de final eran el objetivo principal y la meta a la que el Deportivo debía llegar. Sobre todo por su clara condición de favorito ante un equipo de Segunda Federación, el Guiniguada Apolinario. Sin embargo, el conjunto blanquiazul se jugaba poner fin a la mala racha y recuperar sensaciones como equipo.
La competición no descansa y en el camino del Deportivo se planta ahora el Barcelona. Ese equipo ante el que la posibilidad de ganar se reduce hasta el mínimo y que necesita muy poco para oler la sangre y machacar al rival. Por eso, el Deportivo necesitaba frenar la caída.
Lo hizo además con varias de sus jugadoras menos habituales sobre el césped, de forma que la confianza se multiplicó: la plantilla volvió a la senda de la victoria y aquellas futbolistas con menos minutos regresaron al verde para cumplir. El primer envite de Copa de la Reina del conjunto herculino le valió también a Fran Alonso para ver cómo alguna jugadora del filial se desempeña con el primer equipo en partido oficial: Redru partió como titular, Michi Apóstol asistió y firmó una diana, Lucía Rivas contó con minutos después de superar su lesión de ligamento cruzado y Carmen entró en la recta final del partido.
Goleadora
Si hubo una figura que emergió con fuerza en la pretemporada de la escuadra blanquiazul, esa fue Marisa García. La delantera cedida por el Real Madrid deslumbró en los partidos amistosos e ilusionó a toda la afición deportivista. No obstante, el curso 2025-26 era el primero que le hacía enfrentarse a la Liga F.
Marisa encontró en la lesión de Millene la oportunidad de meterse de lleno en el once inicial del Deportivo. Sin embargo, sus actuaciones no terminaron de ser todo lo buenas que había prometido en pretemporada. La atacante tiene unas condiciones a la altura de pocas, pero la máxima competición es tan exigente que fue capaz de reducirlas de una forma significativa. A ello se sumó la recuperación de la ariete brasileña.
Lejos de bajar los brazos, Marisa vio en la Copa de la Reina la ocasión idónea para recuperar la confianza. Así fue que la atacante firmó dos goles. El primero, desde el punto de penalti; el segundo, de cabeza tras aprovechar una asistencia de Michi Apóstol.
Ahora, con el tanque de confianza lleno, la próxima parada está clara: mantener las buenas sensaciones en Barcelona.






















