El patrón que deja a deber el inicio del Fabril
El filial se ha quedado a medias tras competir bien en sus dos primeros partidos y sumar solo un punto

Tras dos jornadas disputadas en Primera Federación, el Fabril continúa en ese proceso lógico de descubrir y adaptarse a una categoría en la que todavía ha de asentarse. El equipo de Manuel Pablo ha demostrado tener un buen punto de partida, con sensaciones positivas que comienzan a despejar la incógnita de a qué puede jugar en una división más competitiva y de mucho más nivel. Compitió de tú a tú con el Mérida y el Cacereño y, de hecho, incluso fue superior a sus rivales. Sin embargo, esa buena imagen no se ha traducido aún en resultados. Un punto de seis es el balance de un inicio en el que el filial ha pagado caro el precio de los errores propios de un recién ascendido.
No está siendo cuestión de falta de fútbol. Tampoco de falta de capacidades técnico-tácticas. Pero la lectura que se adquiere al término de cada uno de los dos primeros encuentros es bastante similar. El Fabril ha tenido argumentos para sumar más, pero ha concedido demasiado en momentos concretos. En Mérida fue un comienzo dubitativo con balón y un error en el tiempo de añadido acabó decidiendo quién se llevaba el botín. Contra el Cacereño en Riazor, fue una entrada demasiado relajada al campo la que permitió al conjunto visitante adelantarse y poder haber hecho algún gol más.
Pequeños detalles que en Segunda Federación pasaban desapercibidos y que en Primera pesan. Y mucho. Así lo está comprobando el segundo equipo del Deportivo.
En el Romano tardaron en ser reconocibles. Los blanquinegros apretaron alto de inicio y sembraron las dudas de un Fabril con pérdidas y dificultades en salida de balón. Con el paso de los minutos y el desquite de los nervios habituales de quien está debutando en una nueva liga, los de Abegondo fueron encontrándose mejor y empezaron a ganar terreno. Le cogieron el pulso al duelo hasta el punto de embotellar en su casa a uno de los equipos llamados a ocupar la zona alta de la tabla al final de temporada.
Había motivos para pensar en llevarse algo, pero cuando parecía que el empate iba a ser el resultado final, llegó el golpe. En el tiempo de añadido, una salida en falso de Alex Marqués permitió a los locales marcar el 1-0 y dejar al Fabril sin recompensa después de un encuentro en el que había ido creciendo.
Una semana después, el guion volvió a presentar algunos elementos conocidos, aunque con matices diferentes. En su estreno en Riazor, el Fabril volvió a necesitar de minutos para aterrizar y, esta vez, los despistes llegaron en aspectos defensivos básicos. Manu Serrano, Samu Fernández e Iker Vidal, en ese orden, estuvieron demasiado blandos y facilitaron que lo que era un simple balón en largo en forma de desahogo se convirtiese en una jugada de mano a mano contra Álex Marqués. El portero evitó el tanto, pero el aviso no tardó en repetirse. Poco después, el conjunto extremeño aprovechó un mal control de Kevin Sánchez para coger al Fabril completamente abierto y, en cuatro pases y un tiro con todo a placer, ponerse por delante.
Otro mal inicio
Al Fabril le tocaba otra vez dar algo más, esta vez con el electrónico ya en contra y ante algo más de 1.000 deportivistas que se quedaron fríos con el comienzo tan desordenado. Adrián Guerrero y Álvaro Fraga fueron los encargados de cambiarle la cara al equipo. extremo y mediapunta llevaron todo el peligro sobre área contraria. Ya había hecho méritos suficientes el cuadro coruñés para igualar el partido antes del descanso, pero hubo que esperar a la reanudación para que Rubén López, con un zapatazo con pierna izquierda, ajusticiase con el 1-1. A partir de ahí, hubo una acción más para completar la remontada, aunque volvió a faltar energía en último tercio, sobre todo tras el cambio obligado de Guerrero.
La diferencia respecto a Mérida estuvo en que esta vez el Fabril sí consiguió rescatar un punto. Álex Marqués apareció sobre el alargue y evitó que el fútbol volviese a castigar a un Fabril que había merecido más, aunque se quedó sin fuerzas ni ideas en ataque demasiado pronto.
Dos partidos diferentes, por tanto, pero con una sensación que empieza a repetirse en el tiempo. El filial compite y tiene argumentos futbolísticos para imponer su estilo, pero necesita mejorar su entrada a los encuentros y reducir esos errores que ya le están quitando puntos del casillero.
Manuel Pablo también identificó ese patrón. “Nos falta todavía entrar a los partidos con más confianza y sin dudas. Eso nos pasó también en Mérida los primeros minutos”, reconoció el técnico. El propio entrenador entiende que forma parte del proceso de crecimiento de un equipo que acaba de dar el salto de categoría. “Son cosas que estamos pagando y aprendiendo. Creo en el crecimiento del equipo”, apuntó después del empate ante el Cacereño.
El filial se está encontrando así con uno de los pequeños peajes de un recién ascendido. Pese al punto de seis, el Fabril se marcha de sus dos primeras jornadas con la sensación de que tiene fútbol para competir, pero también la necesidad de dejar atrás errores reincidentes que ya han pasado factura.















