A falta de Nsongo... bueno es Ndongo
Dipanda marcó su primer doblete con el Fabril ante el Lealtad y desatascó un partido en el que el filial se quedó con un jugador menos

Hay jugadores que son irremplazables. Por todo lo que significan para el equipo a nivel de juego, de números o de figura. En el Fabril ocurre con Bil Nsongo, ese delantero que ha encontrado su sitio en A Coruña. El camerunés vive una de sus mejores temporadas en el fútbol, si no la mejor. Despegó desde bien pronto con el filial blanquiazul y eso le ha permitido llamar con fuerza a la puerta del primer equipo. Tanto, que ahora Manuel Pablo se ha visto obligado a olvidarse de él. Porque aun con ficha del B, Bil ya forma parte del grupo que dirige Antonio Hidalgo.
Y a falta de Bil Nsongo, en la pasada jornada, ha emergido una nueva figura goleadora. Rodrigue Dipanda Ndongo Essono (Camerún, 2006) apareció ante el Lealtad Villaviciosa para desatascar un partido que se complicó tras la expulsión de Mario Nájera. El delantero camerunés firmó un doblete para amarrar tres puntos que se habían tambaleado desde que el filial se quedó con un jugador menos sobre el verde.
Adelantó a los blanquiazules en el minuto 8 merced a una presión que hizo dudar a Jesús Sánchez. Tanto que Dipanda robó, encaró la meta rival y definió con temple para abrir la lata en la primera de las ocho finales. Antes del descanso, amplió la ventaja con un tanto que llevó el sello de Noé. El de Teo ingresó al área con esa capacidad tan suya para romper líneas en conducción y sirvió una asistencia medida para el delantero camerunés del Fabril. Y Dipanda no falló. Dos de dos para coronarse como el nuevo delantero goleador del filial blanquiazul.
Dejar atrás a Bil no es tarea sencilla. Doce goles ha marcado con el Fabril. Doce en 20 partidos que le han valido para erigirse como el líder indiscutible del conjunto coruñés. Y ahora que ha dado el salto a Segunda División, al filial no le queda más remedio que aprender a vivir sin él. Ser capaz de rearmarse aun sin el delantero estrella era un reto que el conjunto herculino tenía que superar si quería optar al ascenso a Primera Federación.

Y así lo ha hecho el equipo entrenado por Manuel Pablo. Un mes después de que Bil cambiase de vestuario, el Fabril no solo es líder, sino que ha aumentado la distancia con respecto al segundo clasificado. Cuatro puntos de colchón sobre el Oviedo Vetusta y siete finales para certificar la promoción como prueba inequívoca de que la plantilla responde ante las adversidades.
Primero emergió Mario Nájera como figura goleadora. De hecho, el riojano pisó con tanta fuerza el acelerador, que igualó los doce tantos de Bil. Sin embargo, el pasado domingo ante el Lealtad Villaviciosa, una reacción impropia en él propició dos varapalos: uno, que el equipo se quedase sin su principal arma ofensiva; otro, jugar con uno menos. Y ahí fue cuando Dipanda levantó la mano.
Mismos pasos
Puede que sea casualidad. O no. Pero la realidad es que Dipanda parece estar pisando las huellas que en su día fue dejando su compatriota Bil. En su primera campaña íntegra con el Fabril —llegó en invierno en la 2024-25 y tuvo ficha del Juvenil A—, su protagonismo a nivel goleador llega a cuentagotas. En lo que va de curso, el ‘18’ blanquiazul ha participado en 21 partidos, nueve de ellos como titular. Acumula 872 minutos y tres goles. O lo que es lo mismo, marca cada 290 minutos. Bil, en su primera temporada defendiendo la elástica del Fabril, firmó cinco tantos en 1.180 minutos.
No obstante, Dipanda demuestra estar adaptándose a su nuevo rol. Llegó como extremo, pero las necesidades del equipo le han empujado hacia una reconversión que, a día de hoy, le permite asentarse como nueve. Rodrigue posee unas cualidades físicas que le acompañan, aunque, al igual que le ocurrió a Nsongo en su primer año en A Coruña, tiene aspectos tácticos que pulir.
Si bien es cierto que en estas últimas jornadas, en las que ha partido como titular ante la ausencia de su compatriota, Dipanda ha demostrado dar un paso adelante en aspectos que antes le costaban más, como puede ser el juego de espaldas, ese que tanto caracteriza a Bil. Mantiene su fortaleza en los desmarques al espacio. Su velocidad le permite encarar la portería rival con determinación.
Fichaje con misterio
Quién le iba a decir al propio Dipanda que, después de recalar en el filial deportivista de una forma, cuanto menos misteriosa, iba a tener en sus botas la responsabilidad goleadora del equipo.
El 4 de enero de 2024, el Fabril disputó un encuentro amistoso en Pol con victoria para los blanquiazules merced a un gol de un jugador desconocido para muchos: Rodrigue Dipanda Ndongo Essono. En un partido que sirvió como carta de presentación, el camerunés ya dejó sensaciones positivas.
El club no hizo oficial su incorporación hasta una semana más tarde, una maniobra cada vez más habitual en los filiales que busca alejar las altas expectativas sobre jóvenes que pasan un periodo de prueba.
Y es que Dipanda pertenece a esa categoría de jugadores que cargan desde pronto con etiquetas tan ambiciosas como pesadas. “El nuevo Eto’o”. Casi nada ser comparado con el máximo goleador de la historia de la selección de Camerún.
El periodo de prueba del Fabril no fue el primero al que se sometió el atacante. Poco antes, fue el RSC Anderlecht belga el que buscó hacerse con sus servicios. Sin embargo, la operación no terminó de concretarse y su próximo destino no fue otro que Abegondo. Con ficha del Juvenil A, eso sí, con el que marcó cinco tantos en 18 partidos. Esa misma temporada, jugó 15 minutos con el Fabril, distribuidos en dos partidos.
En el presente curso vive su primera temporada íntegra en el Dépor B. Ha tenido que esperar, pero con la promoción de Bil Nsongo al primer equipo, ahora es momento de que Rodrigue Dipanda Ndongo termine de explotar todas sus virtudes. Sobre todo para que el Fabril sufra menos sin Bil y disfrute más con Dipanda.










