Superioridad al ritmo de varias estrellas, unas esperadas y otras no tanto
Dani Estévez se estrenó como goleador con el Fabril y Domínguez marcó por tercera jornada consecutiva

Aunque el coronarse como campeón de invierno no sea algo más que anecdótico, colgarse esa medalla invisible siempre es un motivo de alegría. Si no que se lo digan al Fabril, que firmó una primera vuelta que, como mínimo, le basta para ser merecedor de la etiqueta de candidato al ascenso a Primera Federación. Así lo certificó el pasado domingo ante el Valladolid Promesas, bailando al ritmo de sus estrellas, algunas de ellas inesperadas, y brillando en todas las líneas. Porque así es este Fabril, completo, competitivo y con un estilo de juego marcado que le ha llevado, por lo pronto, a lo más alto de la clasificación del Grupo 1 de Segunda Federación, empatado a puntos (34) con la Gimnástica Segoviana.
En el primer encuentro de 2026, el filial deportivista pasó por encima del pucelano. No solo a nivel de resultado (0-4), sino también de juego. El equipo dirigido por Manuel Pablo demostró estar varios escalones por encima de su rival, quien por momentos parecía encomendarse a la suerte para no recibir una goleada mayor.
La superioridad se mostró desde el primer jugador hasta el último. Brilló un Hugo Ríos que detuvo un penalti por segunda jornada consecutiva y mantuvo la portería a cero, la décima en la que va de temporada. También lo hizo un Dani Estévez que parece haber encontrado su sitio en la medular. El mediocentro, al que siempre se le ha pedido más a nivel físico, ya recorre kilómetros, demuestra calidad en sus botas y ahora, hasta marca. En Valladolid, el futbolista coruñés exhibió pegada con un golpeo desde fuera del área que le valió para estrenarse como goleador con el Fabril.
Y si la irrupción de Estévez está siendo una de las buenas noticias del filial coruñés, la de Domínguez no es menos. Tras una temporada cedido en el Betanzos, regresó con la intención de encontrar su sitio en el filial coruñés. La lesión de Mane la abrió las puertas de par en par y, aunque le costó materializar la primera diana– hasta la jornada 15–, a estas alturas ya se erige como el tercer máximo goleador del equipo merced a cuatro tantos y acumula tres encuentros seguidos anotando.
Un líder consolidado
Quien ha abrazado la responsabilidad desde el minuto cero y confirma jornada tras jornada que se siente cómodo cargando con el peso del equipo es Mario Nájera. El futbolista riojano regresó a la entidad blanquiazul con el objetivo de liderar el Fabril. Así lo decían sus galones. No obstante, la etiqueta no siempre va acompañada de rendimiento. Pero Nájera se encargó desde el primer partido de que así fuera.
Aunque pueda sonar raro, a sus 22 años es uno de los veteranos del equipo. Y actúa como tal. Tiene buena culpa de que el Fabril haya finalizado la primera vuelta como líder y es probable que por su fútbol pase la posibilidad del ascenso. En Pucela firmó su séptima diana y repartió dos asistencias como muestra de su poderío ofensivo; unas cualidades que sus compañeros acompañan en cada jornada y que permiten soñar al deportivismo con el ascenso.











