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Cantera

Bil Nsongo encuentra en Los Pajaritos el premio que el Fabril llevaba tanto tiempo buscando (1-2)

El filial consiguió una victoria trabajada y meritoria ante el Numancia

Momento del 1-0 de Jony en el Numancia-Fabril
Momento del 1-0 de Jony en el Numancia-Fabril
CD Numancia
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El Fabril está en ese tramo del campeonato en el que tiene que hacer más de lo habitual para acercarse a la victoria. El filial tuvo personalidad para reponerse de un inicio regulero y con errores vistosos, fue capaz de dominar gran parte del juego en uno de los escenarios históricos de la categoría y generó ocasiones como para llevarse un resultado positivo. Parecía que otra vez se iba a tener que conformar con el empate, como en las dos jornadas anteriores, pero apareció Bil Nsongo para romper el pequeño gafe de las últimas semanas. El Fabril se impuso al Numancia, rival directo en la parte alta de la tabla, con un gol del camerunés en los minutos finales. Una recompensa valiosa para un equipo que ya la necesitaba.

Si la visita a Los Pajaritos ya es una salida complicada, Manuel Pablo tenía la difícil misión de lidiar con un cúmulo de circunstancias que condicionaban el once: la lesión de gravedad de Damián Canedo, la baja de Enrique Fernández, las ausencias de los jugadores convocados por el primer equipo (Samu, Quique Teijo y Noé), la repartición de cargas de ciertos futbolistas que también estuvieron presentes la pasada semana en el Sabadell-Dépor… Una larga lista de condicionantes sumados a las propias decisiones técnicas del preparador canario para tratar de revertir una dinámica con solo una victoria en las últimas ocho jornadas.

Mario Hermo, Vilela, Garrido, Fabi y Dipanda fueron las novedades en el once en detrimento de Teijo, Canedo, Nájera, Héctor Areosa y Bil Nsongo. Manuel Pablo reforzó el centro del campo con la entrada de Garrido, pero ni así pudo evitar dos errores flagrantes que condicionaron el partido. En el primero, Vilela apareció en el último momento como salvador tras un fallo de Aarón Sánchez en una disputa con Álex Gil. Pero en el segundo no apareció nadie. En un córner botado al corazón del área pequeña, Hugo Ríos no fue capaz de impactar con el balón en una salida forzada condicionada por un bloqueo de un rival. El cuero rebotó en Vilela y le quedó muerto a Jony para que marcara a placer. 1-0.

El fútbol es un deporte de errores y se pudo ver en el inicio del partido en Los Pajaritos. El Numancia aprovechó uno de los regalos del Fabril, pero el filial no hizo lo propio en el área rival tras un malentendido entre la defensa y el portero. Dipanda remató contra Joel Jiménez en el mano a mano y Fabi, algo forzado, mandó el balón por encima del larguero cuando tenía la portería toda para él.

Después de un comienzo de partido más propio de ‘Benny Hill’, el filial blanquiazul consiguió hacerse poco a poco dueño del juego. Fabi empezó a entrar en juego, Manu Ferreiro se hizo indetectable en la mediapunta y el Fabril se terminó por asentar en campo rival. Si el plan ya era ser protagonista y atrevido en la presión, más si cabe con desventaja en el marcador.

Domínguez, en modo avión

El Fabril subió el ritmo de juego, Fabi se empeñó en buscar el golazo desde la frontal con varios intentos y Domínguez estuvo a punto de marcar tras una bonita jugada combinativa entre Mario Hermo y Dipanda. Pero como no podía ser de otra forma en esta primera mitad, el empate del Fabril llegó en otro error grosero. Esta vez fue Javier Bonilla quien resbaló ante un despeje de Iker Vidal en largo. Domínguez lo aprovechó, le sacó las pegatinas en carrera y, a toda velocidad, fue capaz de encontrar la sutileza para controlar un balón complicado con la planta del pie y definir con un toquecito con la zurda. 1-1 y partido reiniciado tras los fallos de uno y otro equipo.

Con el empate, el Fabril siguió inclinando el campo y mostrando personalidad para combinar. Sin embargo, no todo eran facilidades, ya que el Numancia encontró una vía de escape en la defensa blanquiazul. El equipo local martilleó por su banda derecha, con Álex Gil y las subidas de Marcos Fernández, al lateral Iker Vidal y a un Aarón Sánchez que tampoco pudo ser una solución en la ayuda. Por ahí estuvo a punto de llegar el 2-1, en un centro del lateral Marcos Fernández cabeceado por Jony al larguero. Un susto para terminar un primer acto con dominio blanquiazul, pero condicionado por las desconexiones de ambos.

La segunda mitad comenzó como acabó la primera. Con centro desde la derecha, esta vez de Álex Gil, y con testarazo de Jony, que se impuso a Vilela aunque su remate se fue fuera. La llegada de los locales sentó las vibes del primer cuarto de hora del segundo acto, con un Numancia más presente en campo rival y no tan a merced del filial. De hecho, Álex Gil también probó un disparo cruzado a la hora del encuentro antes de ser sustituido. Alivio para un Iker Vidal que no aguantó mucho más y, tras sufrir algunos calambres, fue cambiado por Hugo Torres.

Los 'killers', al campo

Manuel Pablo ya había introducido pólvora en el campo con la entrada de Bil Nsongo y Mané por Dipanda y Fabi. Sin embargo, el equipo coruñés perdió la fluidez y el protagonismo que exhibió en los primeros 45 minutos. El empate en Los Pajaritos ya no parecía tan mala idea a falta del último cuarto de hora de partido, aunque el entrenador canario todavía tenía otro as bajo la manga: Nájera. Ahora sí, el Fabril ya tenía a Bil y Nájera en el campo, sus dos máximos goleadores.

Y ese olfato no es casualidad. Bil Nsongo, pocos días después de su buen debut con el primer equipo, se convirtió en el héroe en Los Pajaritos a base de insistencia en una jugada que pudo ser gol antes hasta en dos ocasiones. Vilela se encontró un balón muerto a la salida de una acción a balón parado, pero el central remató al muñeco. Mané recogió el cuero antes de que saliera por la línea de fondo y volvió a meter el balón en el área pequeña para el remate de Pablo Cortés. Joel Jiménez sacó otra mano salvadora, pero a la tercera fue la vencida y Bil Nsongo se adelantó a su par para rematar a placer. Premio a la constancia. Para el delantero camerunés, por tener fe en una jugada embarullada. Y para el Fabril, por conseguir una victoria valiosa, sufrida y meritoria ante uno de los favoritos de la categoría. Un final feliz para el filial, que ya lo echaba de menos.

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