
Noé Carrillo desde cuatro prismas: el regreso de un fabrilista que ilusiona
Óscar Gilsanz, Antón Permuy, David Carreira y Fabio Rodríguez analizan todo lo que aporta al filial un centrocampista muy del gusto de Antonio Hidalgo
Solo una fuerte lesión de tobillo ha frenado el ascenso de Noé Carrillo (Teo, 2006), uno de los canteranos que más cerca estaban de debutar con el Deportivo. El mediocentro del Fabril era un habitual en los entrenamientos del primer equipo y estaba entre los elegidos para viajar a Sámano a disputar la Copa del Rey cuando un contratiempo físico interrumpió su magnífico arranque de temporada: seis partidos y seis victorias. El pasado domingo, tras casi dos meses fuera, regresó con 20 minutos ante el Marino de Luanco. Ya está de vuelta. Y quiere llamar otra vez a la puerta de Antonio Hidalgo.
Noé llegó a Abegondo en 2019 procedente del Conxo santiagués. Y desde entonces no hizo más que acumular primeras posiciones con los equipos por los que iba progresando rápidamente. Destacó especialmente con el Juvenil en la 2023-24, proclamándose campeón de su grupo y disputando la Copa de Campeones. Eso le valió pasar al Fabril cuando aún le quedaba un año más en la División de Honor, pero tras tener bastante protagonismo en las diez primeras jornadas del pasado curso, una lesión muscular en su pierna izquierda se terminó complicando hasta el punto de tener que pasar por el quirófano y decir adiós al curso. El físico está siendo su dolor de cabeza en el despertar de su trayectoria.
Si este le respeta, de fútbol va sobrado. Así lo afirman cuatro personas que lo han visto en contextos muy diferentes: Óscar Gilsanz, que lo entrenó en el Fabril; Antón Permuy, quien lo dirigió cuando era Infantil en el Conxo Santiago y se enfrentó a él como técnico del Compostela Juvenil; Fabio Rodríguez, entrenador rival en su etapa cadete; y David Carreira, actual jugador del Montañeros, quien desvela su lado más humano como compañero.
"Nos gustaba su habilidad para superar rivales en conducción y generar superioridad"
Pese a que la destitución de Imanol Idiakez le llevó pronto al primer equipo, Óscar Gilsanz inició el pasado curso con el Fabril y fue uno de los responsables de incluir en la plantilla a un Noé que todavía era juvenil. “Había hecho un gran año y creíamos que necesitaba dar un paso más en su progresión”, destaca el técnico betanceiro.
Una creencia que estaba sustentada en las virtudes que veían en él. “Nos gustaba su habilidad para superar rivales en conducción y generar superioridad. También su capacidad para el trabajo en el día a día, con lo que su adaptación fue muy rápida”, añade Gilsanz.
"Su constante mejoría no es habitual; los chicos suelen tener picos altos y bajos"
El salto al Fabril es uno de los grandes momentos de un Noé que debe mucho al Conxo Santiago, donde le entrenó Antón Permuy, ahora segundo de Simón Lamas en el Bergantiños. “Ya por aquel entonces era un chico con mucha personalidad dentro del campo; tímido fuera, pero muy suelto sobre el césped. Era más pequeñito, pero muy técnico”, apunta el santiagués.
“No lo veo cada día, pero desde la distancia le aprecio una progresión constante. Más allá de haber estado un tiempo lesionado, cada vez que juega da la sensación de haber mejorado. Eso no es algo habitual, pues los chicos suelen tener picos, con momentos más bajos y otros mejores”, añade un Permuy que también lo analizó como rival cuando se enfrentó con el Compostela al Dépor Juvenil.
“Es un jugador que destaca por su capacidad para quedarse con la pelota; era muy difícil quitarle el balón. Tiene una capacidad para girar sobre sí mismo que complica que los defensores le metan el pie. Creo también que su físico engañaba, porque tenía mucha capacidad de llegada. Y ahora más, ha ganado potencia en sus acciones. Podía jugar de ‘seis’, más retrasado; o de ‘ocho’, llegando. Un punto fuerte suyo es que puede ejecutar distintos roles en el centro del campo al máximo nivel”, enfatiza Permuy.
"Es un box to box que, por donde discurre el fútbol de hoy en día, dará mucho que hablar seguro"
Fabio Rodríguez, que se enfrentó a él con el Ural Cadete, entiende que se ha ido ganando su sitio y la forma en que se juega ahora le beneficiará durante su carrera. “Creció a la sombra de otros en ese Deportivo, pero fue consiguiendo su propio espacio a base de buenas actuaciones. Es fuerte y potente, tiene un gran juego aéreo y sobre todo destaca en la conducción. Rompe líneas de forma exagerada. Es un box to box que, por donde discurre el fútbol de hoy, dará mucho que hablar seguro”, apunta el entrenador del San Tirso.
"No es muy hablador, pero es un gran compañero y nunca dará un solo problema dentro del grupo"
Por último, su excompañero David Carreira (ahora cedido al Montañeros) coincide a la hora de señalar su recorrido y conducción. “Supera líneas de presión con mucha facilidad”, destaca. También desvela cómo es convivir con él en un vestuario: “Lo conozco desde hace varios años y, aunque quizá no es la persona más habladora, es un gran compañero y nunca dará un solo problema dentro del grupo”.


