Las tres derrotas del Fabril, por una diferencia de un gol
Solo la Unión Deportiva Ourense fue capaz de vencer al filial blanquiazul y aumentar su renta particular a dos tantos (2-1)

Nunca nadie dijo que el fútbol fuese un deporte justo. Intervienen demasiados factores, algunos incontrolables, para que la justicia sea total. Quizás así es como se explique la derrota del Fabril ante la Gimnástica Segoviana. Lo que sí es seguro es que la derrota sabe un poco mejor cuando es así. Aunque perder nunca sea plato de buen gusto, pasados unos días que permitan tomar perspectiva a la plantilla, seguro que el hecho de no poder reprocharse nada hace que se la derrota sea más llevadera.
Fue quizás la derrota más injusta de las tres que refleja el filial herculino en su casillero. Aunque todas ellas tienen un factor en común: la diferencia de goles. Porque si algo tiene el conjunto dirigido por Manuel Pablo, es que es un bloque de difícil intromisión, al que hacerle un tanto no es tarea sencilla.
El primer disgusto de la temporada llegó en la octava jornada liguera. El enfrentamiento ante el Oviedo Vetusta se saldó con un 0-1 a favor del cuadro carbayón. El equipo asturiano solo pudo batir la meta defendida por Hugo Ríos con un disparo lejano de Joaquín que se coló por la escuadra. Y aunque el filial herculino no fue capaz de reponerse para sacar algo positivo, dejó patente que para perforar su portería, hay que sudar la gota gorda.
Ante la UD Ourense, en la novena fecha de Segunda Federación, el Fabril sufrió la mayor desconexión en lo que va de temporada. Y eso le costó los tres puntos. El equipo ourensano remontó el tanto inicial de Nájera en cuestión de siete minutos. Fue su segunda derrota en el presente curso, la segunda también que se daba por una diferencia de un tanto. De hecho, hasta esa jornada, solo el Rayo Cantabria, al que el filial deportivista venció en el último minuto (2-3), había sido capaz de hacerle dos goles.
La última, contra la Gimnástica Segoviana, es quizás la más complicada de explicar. Sobre todo porque el cuadro segoviano apenas dispuso de ocasiones merced al buen hacer de un Fabril que se defendió con balón.
Contundencia
El estilo del Deportivo B influye a la hora de recibir goles. Con la posesión de su lado, las posibilidades de que el rival se acerque al área de Hugo Ríos baja. No obstante, el equipo dirigido por Manuel Pablo también corre el riesgo de sacar el balón jugado ante la presión que pueda ejercer el rival.
Es ahí donde entra la contundencia de su defensa. La pareja Canedo-Samu dota al filial de solidez defensiva. Ambos se complementan a las mil maravillas. A la salida de balón de Canedo le sigue la practicidad de Samu. En caso de duda, siempre aparece el último eslabón, el capitán Hugo Ríos. El portero fabrilista solo ha recibido cinco goles en diez partidos. Y es raro el partido en el que no realice alguna parada de mérito, de esas que evitan goles cantados, para sostener la fiabilidad bajo palos.























