Mucha personalidad y poco acierto de un Fabril protagonista
Mario Nájera fue el que más lo intentó en un partido en el que el filial deportivista sometió al líder

No fue suficiente con firmar un partido a la altura de lo que requería el duelo. Tampoco con acompañar ese buen juego con un alto volumen de ocasiones. Ni con ser reconocibles sobre el verde. Al Fabril no le bastó con nada de eso para quedarse con los tres puntos. Ni siquiera con uno. A quién le bastó con acertar en una fue a la Gimnástica Segoviana, que se marchó de Abegondo líder y ampliando la diferencia con respecto al filial coruñés hasta los cuatro puntos. Cosas del fútbol. La diferencia entre atinar y no hacerlo.
Hasta once veces remató el conjunto dirigido por Manuel Pablo. No en todas exigió a Postigo, aunque el meta visitante sintió durante los 90 minutos cómo los jugadores del Fabril le respiraban en la nuca. Once ocasiones. De todos los colores. Disparos lejanos, centros después de combinar hasta encontrar el hueco, robos tras presión y hasta rechaces.
Nadie lo intentó más que Nájera. Y tampoco nadie las tuvo más claras que él. El riojano fue el más activo en ataque en la primera mitad. Presionó para forzar los errores de la Gimnástica Segoviana, apareció desde atrás para rematar centros laterales y probó varios disparos desde fuera del área. Pero el acierto de cara a puerta no parecía estar de su lado. Ni siquiera en un remate en el área pequeña a un centro de Quique Teijo que parecía cantado.
Tampoco acompañó a Bil esa claridad ofensiva a la que ya tiene acostumbrado al deportivismo. Hasta se hace raro verle fallar ocasiones como las que erró el domingo pasado. Lo intentó con un remate con su pierna derecha, con un cabezazo y con un disparo desde fuera del área. Incluso en los últimos minutos, varios balones se pasearon por el área rival buscando un rematador. Y seguramente, en un día normal, Bil llegaría para rematarlos. Pero el fútbol no estaba dispuesto a que el gol cayera del lado fabrilista. No el domingo.
Paso adelante
El Fabril puso el arte de combinar sobre el terreno de juego. Y eso fue algo que enorgulleció a Manuel Pablo. Porque el filial herculino demostró personalidad para sortear la presión inicial de la Gimnástica Segoviana. También empuje para buscar reponerse de un revés con el que nadie contaba. Y es que las ocasiones del equipo dirigido por Iñaki Bea se contaron con los dedos de una mano. Sobrando dedos.
El resultado del encuentro pudo dejar en el deportivismo un sabor amargo. Sobre todo porque son los puntos los que mandan en la clasificación y no las buenas sensaciones. Pero el filial blanquiazul demostró haber dado un paso adelante. Lo que antes significaba un bloqueo, el domingo denotó crecimiento. El conjunto herculino se atascaba ante bloques bajos hasta el punto de no ser capaz de crear en la zona ofensiva. Sin embargo, ante la Gimnástica Segoviana, las situaciones de ataque llegaron. Y no a cuentagotas.
“No ha tocado”. Fue una frase de Manuel Pablo que sirve para resumir el partido. Pero ahora el Dépor B ya sabe hasta dónde puede llegar ante equipos de buen nivel. Hasta someterlos e incluso hasta obligarlos a dejar de ser ellos. Porque si hay un equipo capaz de imponer su estilo, tal y como demostró el pasado domingo, ese es el Fabril.






















