Jaime Garrido ya es la solución recurrente a los problemas en la medular
Por segunda temporada consecutiva, Manuel Pablo ha encontrado en el madrileño el remedio a las lesiones del centro del campo

Las lesiones forman parte del deporte. Aunque nunca son plato de buen gusto. Ni para el propio jugador, ni para el técnico de turno, que tiene que dar vuelta a sus esquemas ya establecidos y encontrar soluciones a problemas que aparecen de un momento para otro. Para Manuel Pablo, esa solución tiene nombre y apellidos: Jaime Garrido.
El mediocentro madrileño, que llegó al Fabril en julio del año pasado y firmó un contrato por dos años, es esa pieza que se amolda a la mayoría de las situaciones que pueden presentarse en un campo de fútbol. Es de esos que va a la guerra si hace falta. Con él, el técnico del filial blanquiazul ha encontrado un remedio ya recurrente a los problemas en el centro del campo.
La competencia a la que se enfrentó en su primer año en el Fabril era de lo más dura: Enrique Fernández, Noé Carrillo, Alejandro Alfaro y, más tarde, se unió Manu Ferreiro. ‘Garri’, como le llaman sus compañeros, se ganó la confianza de Manuel Pablo desde bien pronto y en la seis primeras jornadas ligueras saltó al verde como titular. Pero no todo iba a ser coser y cantar. De hecho, terminó perdiendo su lugar en el once inicial en favor de Noé. La temporada da muchas vueltas y Carrillo cayó lesionado de gravedad. Alfaro era indiscutible, así que en la medular quedaba un puesto para dos futbolistas: Enrique y Garrido.
Los datos que acumularon ambos a final de temporada revelan la igualdad entre ambos, aunque el gaditano terminó por encima. Garrido acabó con catorce titularidades, 24 partidos jugados y 1.240 minutos en sus piernas; Enrique, con 17 titularidades, los mismos encuentros disputados y 1.354 minutos.
Historia repetida
Como si de un capítulo repetido se tratase, el inicio de la actual temporada parece iniciar de la misma manera. Todavía es pronto para saber con qué números acabará Garrido en su casillero personal, aunque por ahora, todo parece indicar que la historia seguirá una trama similar.
Esta vez, repite competencia con Enrique, Noé y Ferreiro. A ellos se les sumó en verano un Nájera que, además, ha vuelto en un estado de forma que le convierte en indiscutible. De igual manera que en el pasado curso, las lesiones vuelven a abrir la puerta de la titularidad a Garrido. La baja de Noé le permitió ganarse el puesto en la medular, que comparte ahora con Enrique.
Con la vuelta de Manu Ferreiro, la competencia se vuelve más dura. Y cuando Noé se recupere, seguramente esa pelea deportiva alcanzará su punto más álgido.
La temporada es larga y son muchos los minutos a repartir. Lo que sí está claro es que Manuel Pablo ha encontrado en Garrido, por segunda campaña consecutiva, una solución a las lesiones.
Es un futbolista con el que el Fabril gana intensidad en el centro del campo. Quizás no pueda presumir de tener un pie como el de Noé, pero el madrileño siempre está listo para cumplir.
Además, va camino de superar sus cifras ofensivas del ejercicio anterior. Firmó una asistencia y dos dianas, una de ellas para certificar la presencia del filial coruñés en el playoff de ascenso a Primera Federación.
En el presente curso solo van diez jornadas y Garrido ya acumula un pase de gol (en el primer encuentro, ante el Burgos B) y un tanto (en la quinta fecha, contra el Atlético Astorga). Por delante tiene todavía 24 partidos para firmar una diana más que le permita igualar los números de la 2024-25; dos para superarlos.






















