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Deportivo

Una manifestación y un desencuentro

Las desavenencias entre un sector del deportivismo y el club llegan a la calle mientras no se atisba una solución que acerque posturas

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La manifestación, a su paso por la calle San Andrés
Javier Alborés
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Un sector del deportivismo salió ayer a la calle para expresar su protesta por las últimas decisiones sociales del club, singularmente por las condiciones impuestas para renovar el abono en Marathón Inferior. Ese fue el foco de la movilización promovida por Riazor Blues, Old Face y la Federación de Peñas, que también desaprueban el alza en el precio de los abonos. Congregaron según la Policía a unas 1.200 personas. Los organizadores apuntan que fueron en torno a 3.000 los presentes. Quizás un término medio se acercaba a lo más exacto, según varios de los presentes y a la vista de las imágenes.

“No es una situación agradable”, advierten fuentes consultadas en el club, que también apuntan que por su parte no habrá marcha atrás y que la opción de no hacer nada es “sencillamente imposible”. Los colectivos que llamaron a filas para concurrir desde la Plaza de Pontevedra a la sede de Abanca (accionista mayoritario del club) en la coruñesa Rúa Nueva apuntaron a través de sus redes sociales en la tarde de ayer que el club había convocado a las once de la mañana a los medios de comunicación “a porta fechada para adoutrinalos cando aínda non falou cos afectados destas normas abusivas”.

El club sostiene que sí se habló con representantes de los afectados a través del recién creado, y sorprendentemente anónimo, Foro Social y así lo transmitió a la prensa convocada a una reunión informativa en la que varios ejecutivos deportivistas ofrecieron su versión y atendieron durante más de hora y media todo tipo de preguntas y cuestiones expuestas sin cortapisas ni censuras. En una de ellas se les planteó por qué no salen a explicarse en público. El club asegura que lo está valorando.

El mayor punto de discrepancia entre club y aficionados radica en la obligación de identificarse para acceder a la grada de Marathón Inferior, un detalle que además no se pide en el resto del estadio y que para los agraviados supone algo así como un señalamiento. El club lo justifica en la necesidad de atenerse a la legalidad, los convocantes de la manifestación dicen que no es preciso hacerlo. El Deportivo apunta que desde 2015 la Liga obliga a sus integrantes a tener un departamento de compliance para evitar corrupciones, fraudes, amaños y, en general, cumplir la legalidad. En ese área se analizan además los riesgos jurídicos, reputacionales o administrativos que acechan al club y se trata de evitarlos.

Ahí entra la normativa vigente contra violencia, racismo, xenofobia e intolerancia en el deporte, esa que se invoca en todos los partidos en Riazor a través de videomarcadores y megafonía. El Deportivo tiene encima de la mesa hasta 17 expedientes correspondientes al pasado campeonato con propuestas de sanción por conculcar la Ley. Las multas son progresivas. Primero de 6.000 euros, luego de 12.000, después de 18.000 o 21.000. Las propuestas de sanción son públicas, pueden consultarse en la web de LaLiga. En la mayoría de ellas, enfatiza el Deportivo, se señala que los insultos (a periodistas, clubs, ciudades…) parten de la grada de Marathón Inferior y se señala a un determinado sector ubicado tras unas determinadas pancartas.

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Un instante de la protesta
Javier Alborés

En su regreso al fútbol profesional, el Deportivo marcha líder destacado en sanciones por ese tipo de comportamientos, lamentan en el club, dónde apuntan además que todo ello supone un deterioro reputacional y un claro riesgo de clausura del estadio de Riazor por algún partido o cuando menos de esa grada en concreto. La temporada comenzará con sendas advertencias sobre ello y con la etiqueta de la reincidencia.

El Deportivo advierte de que se pide la identificación a los aficionados de Marathón no sólo para tratar de cortar el grifo económico de las sanciones sino porque están obligados a velar por la seguridad y el cumplimiento normativo de los eventos que organizan y están ante un problema que requiere una solución. Y se insiste sobre que esta inquietud se le trasladó a abonados de Marathón Inferior.

LaLiga, con varias sentencias judiciales que así lo legitiman, califica como violencia los insultos desde la grada. Y reclama que se pueda identificar, labor que jamás correspondería al club sino a las fuerzas de seguridad del Estado, a quienes lo hacen. El club tiene la responsabilidad, eso sí, de mantener un libro de registro de aficionados, en este caso de la grada de Marathón. Y ese libro debe tener escrito el nombre y apellido de los abonados, que tendrán unos carnés que no se pueden transferir ni prestar. Y debe de haber una manera, incide LaLiga, de que se les pueda poner cara a esos nombres y apellidos para que respondan individualmente si se comete alguna falta.

No es una novedad. Hace una década ya se iba en esa línea. Entonces la directiva liderada por Tino Fernández fue sorteando esa obligación para no generar un enfrentamiento con una grada que además no le era afín. Ahora LaLiga, que ante los precedentes tiene una lupa puesta sobre el estadio de Riazor, aprieta más las tuercas. Y por eso se pide ahora el DNI, el anverso de ese documento. El Deportivo estima que no hacerlo iría en contra del club y argumenta que lo contrario está desarrollado en infinidad de sentencias y normativas.

Subyacen también en toda esta controversia los acontecimientos vividos tras el último partido en Riazor cuando miles de aficionados saltaron al campo en una festiva celebración del ascenso del Deportivo. El club se afana en separar ese hecho del endurecimiento actual de las normas para entrar en Marathón Inferior y en esa línea se argumenta que la invasión ni comenzó en esa grada ni es achacable a Riazor Blues. El foco está puesto en otro ámbito, en el objetivo de tolerancia cero con la violencia. Y eso, según la legislación actual, incluye la violencia verbal,  muy presente en Riazor según las sanciones.

Así las cosas, las renovaciones de abonos en el fondo más bullicioso del estadio caen con cuentagotas. El Deportivo activó esta semana la posibilidad de renovar el carnet de Marathón Inferior on-line con el compromiso de hacer una posterior verificación presencial de identidad. Y cifra en “más de 200” los seguidores que sacaron el abono así. Se trata de una solución articulada en especial para aquellas personas que no residen en A Coruña. Está cerca del millar el global de los que, de una manera u otra, ya han pasado por taquilla. En el resto de gradas el ritmo de renovaciones es el normal, aunque todavía no se ha llegado a las 10.000. El objetivo es frisar las 27.500.

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