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Deportivo

El Deportivo gana balón sin perder la transición

Tras el parón de Navidad, abraza la posesión, con Soriano de pivote y Luismi por delante, aunque continúa dañando a la contra

David Mella, desmarcándose en profundidad para ofrecerle a Luismi Cruz una solución al espacio
David Mella, desmarcándose en profundidad para ofrecerle a Luismi Cruz una solución al espacio
Fernando Fernández
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Antonio Hidalgo y el Deportivo parecen haber abrazado la posesión. Tras el parón invernal, Mario Soriano y Luismi Cruz se han adueñado de las llaves blanquiazules del centro del campo. Pero esta pequeña evolución hacia el control no le ha hecho abandonar el contragolpe, una fase del juego que sigue siendo, de lejos, la más productiva para el combinado deportivista. El Dépor quiere el balón, pero sin renunciar a la transición. 

La explicación de esta mutación que está por confirmarse descansa, sobre todo, en Mario. El madrileño dejó claro el pasado sábado que es en ese estilo de posesiones largas como más cómodo se siente él y, por ende, el equipo.

Así, bien sea con Diego Villares al lado, bien sea con José Ángel Jurado como pareja, Soriano acumula ya varios partidos consecutivos como organizador del equipo herculino. No desde la mediapunta, sino asumiendo el rol de pivote para convertirse en la pieza epicentral del colectivo deportivista.

Mario ha dejado de ser el ‘10’ para convertirse en un futbolista capaz de hacer de ‘6’, pero también de ‘8’. Clave en todas las alturas durante la fase ofensiva del equipo, el ‘Joker’ es comodín para limpiar la salida de balón, para unificar la red de pases en la construcción y para acelerar en la zona de finalización.

El canterano del Atlético de Madrid viene de concretar en este mes de enero sus dos encuentros con más participación de todo el curso. Un par de encuentros que, no por casualidad, se sitúan entre los mejores de todo el curso para el Dépor. 

Contra el Cádiz, en casa, y frente al Almería, a domicilio, Mario Soriano se elevó por encima de los 80 contactos con el esférico. De hecho, en tierras indálicas, su volumen de pases se fue hasta 64. No solo fue cantidad, sino calidad. Porque únicamente falló 2 y tuvo un acierto total tanto en campo propio como en envíos largos.

Mario fue el cerebro del Deportivo contra el Almería. Y en dicha función le acompañó un José Ángel Jurado que recuperó el sitio en la base del centro del campo justo el día que se medía a su exequipo.

Incómodo frente al Castellón, mal contra la Real B y sustituido al descanso con amarilla en Andorra, el andaluz había perdido el terreno que se había ganado desde su entrada definitiva en los planes de Hidalgo tras su gran segunda parte contra la Cultural Leonesa, en la jornada 13. Pero lo bien que sentó al equipo su entrada en Las Palmas, sus buenas sensaciones frente al Atlético de Madrid en Copa del Rey y los problemas físicos de Diego Villares acabaron por provocar que el técnico le devolviese al once en Almería.

En su tierra, el sevillano completó un partido soberbio. Con tiempo y espacio para dirigir las operaciones, fue determinante en la construcción. Colaboró mano a mano con Mario, ayudó a que Yeremay completase su gran actuación de esta temporada y moduló el ritmo de juego, al que le supo dar pausa y poner a correr.

Luismi siempre

Jurado fue importante para terminar de redondear la apuesta por el control, pues posee mejores condiciones que Diego Villares para distribuir desde abajo. Y esa cualidad permite que Mario Soriano diversifique y no juegue con la exigencia de ser siempre él el catalizador desde el origen de la jugada.

Sin embargo, más allá de José Ángel, el otro elemento diferencial que ha ayudado a dotar de un sello más combinativo al equipo es Luismi Cruz. El futbolista nacido en El Puerto de Santa María ha jugado 20 partidos en liga. En 15 de ellos, fue titular.

No se puede decir que Cruz no haya sido importante en los planes de Hidalgo, pero lo cierto es que tras el parón invernal no ha vuelto a caerse del once liguero. Bien como mediapunta, bien en la banda derecha con cierta libertad para aparecer por dentro —como en Almería, donde estuvo ayudado por Stoichkov—, Cruz ha sido el futbolista encargado de paliar el retroceso de Soriano.

Y es que el Deportivo no puede tener dos ‘Marios’, pero con Luismi al menos se puede permitir contar con el canterano atlético a la cara de los centrocampistas rivales sin perder a un ‘10’. Porque Luismi también es ese futbolista muy hábil entre líneas, capaz de moverse en la trinchera entre la defensa y el centro del campo rival y, así, amenazar la espalda de los citados medios.

No es casualidad que ante esta apuesta, el Deportivo acumule varios encuentros con un número de pases elevado y una producción ofensiva en cuanto a remates más alta de lo habitual.

Contra el Cádiz, uno de los conjuntos más reactivos de la liga, su posesión se elevó hasta el 62%, intentó 537 pases —segunda cifra más alta del curso—, dio 85 buenos en el último tercio, tocó 22 veces el balón en el área rival y remató en 19 ocasiones.

Mientras, en Almería, acabó teniendo ligeramente menos balón que su rival (48%), pero se fue hasta los 425 pases intentados y los 108 en último tercio rival para acabar fabricando 21 remates, su dígito más alto del curso tras el registrado contra el Mirandés.

Entre ambos encuentros, el equipo deportivista reafirmó su tendencia en el choque copero contra el Atleti y disputó un encuentro ante Las Palmas que ejerció de manifiesta excepción, pues olvidó su evolución para adaptarse a la combinativa identidad del enemigo y acabó ofreciendo un pobre nivel en ataque, más allá de alguna ocasión clara.

El más goleador

Muchas de estas situaciones llegaron a través de ataques posicionales. Sin embargo, otras tantas surgieron a la carrera, a partir de una recuperación del Deportivo para atacar espacios.

Y es que precisamente el contragolpe sigue siendo el arma definitiva del Dépor. Porque contra el Almería, un equipo que apenas había encajado 4 de sus 32 tantos en este tipo de acciones, el cuadro herculino volvió a golpear como más suele: a la contra.

Porque los goles de Yeremay Hernández y Samuele Mulattieri, con los que el equipo de Hidalgo dio la vuelta al resultado, supusieron el decimosexto y decimoséptimo gol del cuadro herculino en transición ofensiva. Son casi el 50% de un equipo que ha marcado 37.

En Almería, continuó la dinámica de un Dépor que ha marcado 5 de sus últimos 8 tantos en liga al contragolpe. Desde Albacete, cuando también dominó desde el balón pero golpeó haciendo daño al espacio, el conjunto herculino únicamente ha materializado 2 goles en ataques posicionales (ambos contra el Cádiz) y un tercero a balón parado (Las Palmas). El resto, a la contra, en un arte en el que los que nadie la hace sombra. Los que más cerca están son el Castellón (12), el Málaga (11) y el Racing de Santander (11), precisamente el próximo rival del equipo coruñés.

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