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Deportivo

Un rompecabezas a resolver en la medular blanquiazul

La baja de José Gragera y Jurado complica el recambio de la dupla formada por Mario Soriano y Diego Villares. En Ipurua acabaron jugando en el centro del campo Rubén López y Charlie Patiño

Diego Villares en primer término, con Loureiro al fondo, controla el balón ante Magunazelaia, durante el duelo en Ipurua del pasado sábado  | fernando fernández
Diego Villares en primer término, con Loureiro al fondo, controla el balón ante Magunazelaia, durante el duelo en Ipurua del pasado sábado | fernando fernández
Fernando Fernandez
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El timón del Deportivo no acaba de encontrar un recambio de garantías. El número de efectivos en la sala de máquinas blanquiazul cuenta todavía con las bajas de José Gragera y José Ángel Jurado (este último no ha debutado este curso en partido oficial con los herculinos).

Antonio Hidalgo busca alternativas para una medular que en las últimas semanas ha encontrado en Diego Villares y Mario Soriano a su pareja fetiche. No obstante, ante el Eibar los coruñeses acabaron sufriendo ante un rival que los fue hundiendo. "En la segunda parte Beñat ha introducido cambios, han modificado su estructura, nos han empezado a hundir y nos han faltado piernas", reconocía el técnico catalán en su rueda de prensa post partido.

Cansancio en el centro del campo

El míster, que está imprimiendo al Dépor una capacidad de adaptación vital en Segunda, cambió a Patiño por Soriano en la búsqueda de una mayor templanza en el centro del campo y tratando de bajar revoluciones. Pero el equipo perdió movilidad en el eje de su estructura, se estiró y eso mermó la conexión con la línea de ataque. Esto supuso que Diego Villares tuviera que cubrir más espacio en el campo, una suma de kilómetros a unas piernas que acumulan ya más de 500 minutos después de siete jornadas. El cansancio estaba haciendo mella en el equipo y que se estaba perdiendo, por momentos, la batalla en el centro del campo (porque el 'Pulpo' aunque lo intentaba, a todo no podía llegar). Hidalgo decidió entonces darle una vuelta de tuerca.

Rubén López, el que quedaba por debutar

Dio la alternativa en la medular a Rubén López, único jugador de campo (exceptuando a José Ángel y a los porteros Eric Puerto y Daniel Bachmann) que no se había estrenado en esta campaña. El de Silleda entró con ganas de agradar y de mostrarse en los pocos minutos que tenía sobre el verde. Lo hizo en una tesitura complicada, con el Eibar inclinando el campo hacia los dominios de un Germán Parreño, de nuevo, salvador. En una acción en la que a Patiño le faltó colmillo Rubén se fue con todo y cortó una contra, lo que le hizo ver su primera amarilla del curso.

Luismi, comodín ante la ausencia de Mella

En ese tramo final en el que entró Rubén también salió del campo Luismi Cruz para que ocupase su lugar Cristian Herrera. El extremo del Puerto de Santa María es el vivo ejemplo de esa capacidad camaleónica que Hidalgo espera de sus pupilos. La baja de David Mella, concentrado con España sub-20 en Chile para la disputa del Mundial de la categoría, supuso una nueva ventana de oportunidad para Luismi, que ocupó por momentos en el partido la posición de carrilero. Un desempeño que implica piernas y un amplio recorrido en el campo, tanto a la hora de pisar área como para funciones de repliegue y cobertura. Un papel que no le es ajeno, pues ya lo desempeñó en alguna ocasión en esta campaña. Ante el Mirandés, con Mella ocupando la banda, se ubicó en posiciones interiores. Ante el cuadro de Anduva ejerció como interior, como una especie de mediapunta algo escorado hacia la derecha, con capacidad para moverse entre líneas y mezclarse con sus compañeros.

La opción de carrilero

En Ipurua comenzó pegado a la banda, pero fue ganando altura y acabó formando parte de una especie de rombo, ubicado en la izquierda, con Stoichkov ejerciendo en la contraria. Mientras Yeremay, más pegado a Mulattieri, tenía libertad para moverse por todo el campo.

Por dentro Luismi ha dado muestras de que tiene capacidad de recibir, girarse, asociarse, dar el último pase o resolver con destreza con la zurda. Mientras, por fuera es capaz de desequilibrar, recibir al pie, encarar y superar rivales, rompiendo líneas y sirviendo asistencias. Su polivalencia da alternativas y soluciones a un Antonio Hidalgo encantado con el rendimiento del jugador que, además, ha firmado ya dos dianas en este curso. 

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