El pasado y el presente del Básquet Coruña se unieron en el Sar
DXT Campeón juntó en la pista a Raúl López, alero de la primera plantilla de la historia del club, y a Guillem Jou, capitán de la actual

El pasado domingo, con un 102-93 al Breogán, el Leyma Básquet Coruña cerró un círculo de 30 años, el que había abierto el equipo entonces conocido como Sondeos del Norte, con la conquista de la Copa Galicia, apenas tres meses después de su fundación.
En la plantilla pionera jugaba Raúl López, un alero que fue muy importante en los primeros tiempos después del ‘traslado’ del CB Arteixo a Coruña. La actual la capitanea Guillem Jou.
DXT Campeón juntó a ambos sobre el parqué del compostelano Multiusos Fontes do Sar después de la entrega de premios. Una ceremonia que contó con una anécdota: el trofeo de campeón de Galicia no lo recogió Jou sino Carlos Penedo, uno de los ayudantes de Carles Marco, que ese día sopló 40 velas. López y Jou posaron con el trofeo que acredita al Básquet Coruña como monarca autonómico por segunda vez en su historia.
Ambos, que no se conocían personalmente, se felicitaron mutuamente por ser campeones de Galicia, en un gesto que representó dos de las eras más exitosas de la entidad.
A la hora de posar, Raúl y Guillem no tenían muy clara la conveniencia de una foto de cuerpo entero. El catalán, concretamente, no habló en buenos términos de sus piernas. Entre risas, claro.
López, que en la víspera había sido designado MVP del torneo entre las aficiones de los cuatro equipos que lucharon por el cetro autonómico, hizo memoria de tres decenios atrás.
“Recuerdo aquellos años como un grupo de amigos que teníamos una química tremenda y que vivíamos por y para el baloncesto; no teníamos otra forma de verlo. Recuerdo que durante el verano continuábamos juntándonos y yendo a entrenar. Nos manteníamos bastante en forma, yendo al gimnasio, a correr por el Paseo Marítimo, nos juntábamos para echar pachanguitas de vez en cuando en INEF o en algún pabellón de Coruña que nos prestaban”.
El exalero, que se incorporó al CB Arteixo la temporada antes de la alianza con el CB Ventorrillo de la que nació el Básquet Coruña, agrega que “la temporada fue una continuación. La verdad es que el equipo estaba en superforma: Juan Díaz [entonces preparador físico y entrenador ayudante de Javier Castroverde] nos tenía físicamente como tiros, en todos los sentidos, y esa pretemporada creo que fue juntar a unos chavales a tope de forma y en un momento muy dulce de baloncesto con la ilusión de jugar en Coruña y ser una plaza grande para nosotros. Toda esa química se transformaba en el campo y no pensábamos en nada más que en ganar todos los partidos y dar el 100% en cada momento”.
Para Raúl López, llegar a la final de la Copa Galicia, después de tumbar en cuartos de final al Porriño –que meses más tarde sería, en la duodécima jornada, el primer verdugo liguero del Sondeos– y en semifinales al Breogán, equipo que estaba en la segunda categoría, la Liga LEB, creada ese mismo año, “fue superilusionante. Jugarla en casa, delante de nuestro público, ni te cuento. Y nos tiramos de cabeza. Recuerdo aquel partido con mucha emoción porque lo dimos todo en el campo, en cada segundo, nadie escatimó esfuerzos. Y creo que, seguramente, al Ourense [entonces único equipo gallego en la ACB] lo pillamos a contrapié. Su pretemporada venía de otro ritmo, jugar contra un equipo de una categoría inferior puede parecer, en ocasiones, más sencillo de lo que se encontraron allí [Polideportiva de Riazor 2], que fue una encerrona (risas). Vieron que el partido se les escapaba y no encontraron solución. Al final del partido hubo un poco de bronca porque para nosotros era una fiesta y para ellos no sé si incluso rozó la humillación".
Muy buena pinta
El exjugador, que sigue en activo en un equipo sadense de veteranos, recalcó que "aquella época fue muy ilusionante, como lo está siendo ahora otra vez, con el regreso a la ACB y un equipo que pinta muy bien, y la consecución de esta segunda Copa de Galicia, que creo que también es un hazaña para el club después de 30 años. Todo esto se resume con que se construyeron buenos mimbres hace 30 años; se sentaron unas bases, que perduraron a pesar de pasar por momentos difíciles. De aquellos somos varios los que seguimos yendo al pabellón y siendo fieles al club”.
Respecto a la actuación de los de Carles Marco en la Copa Galicia 2026, Raúl López opina que “vimos dos partidos diferentes. En el primero, Ourense salió con muchísima intensidad y quizá el Básquet Coruña no esperaba ese nivel y le costó mucho entrar en partido. Los jugadores estuvieron muy erráticos en los primeros cuartos y los interiores no eran capaces de finalizar. Pese a ello, en su línea habitual en defensa, intensa, e intentando correr, buscando ataques rápidos e intentando acabar cuanto antes las posesiones. Lo que sí me gustó mucho fue el juego exterior. Uleckas y Dimsa me parecen grandes aciertos; Verge está en un gran estado de forma, tiene una lectura de uno contra uno y el dos contra dos brutal. Penetraciones, velocidad, asistencias... Me encantó. En la segunda parte, a base de rotaciones, de hacer lo que el año pasado, que el rival llegase físicamente muerto al último round, al final Ourense se vio desbordado”.
En la final, “pasó todo lo contrario”, asegura Raúl López. “Salieron con una intensidad brutal, porque sabían que el Breogán era otro tipo de rival, que tenían que plantarle cara desde el minuto uno, que si no iban a sufrir muchísimo. En el segundo cuarto el Básquet Coruña tomó ventaja y el Breo se vio escaso de recursos. En el último el Leyma empezó a divertirse un poco, perdió varios balones y el Breo maquilló el marcador al acertar con varios triples”, concluyó el jugador del Básquet Coruña entre los años 1996 y 2000.














