El motor diésel del Básquet Coruña sigue en estado óptimo
Los naranjas sacaron a relucir en Palencia su larguísima autonomía, aun con la ausencia de los cuatro internacionales y de Guillem Jou

Aunque las posibles conclusiones de sus dos primeros partidos de pretemporada, condicionados, más para mal que para bien, carecen de valor real, al menos en un 100%, lo que sí es irrebatible es que el Básquet Coruña ha cambiado la mitad de la plantilla pero mantiene el motor diésel que tan buenos resultados le dio el pasado curso.
Ese motor que impulsa a remontadas a veces dífíciles de explicar desde una óptica lógica. No fue tan espectacular, tan explosiva, la de este sábado en Palencia, pero dejar atrás un déficit de 18 puntos, ya en la segunda parte, sigue siendo algo de mucho mérito.
La filosofía impuesta por Carles Marco, que deriva en alto nivel de batería hasta el último segundo de los partidos, asomó de nuevo en el Palacio Municipal de la capital castellana. El relevo, menos de 100 días después, del inolvidable último encuentro de la pasada temporada, en el que los naranjas enjugaron 16 puntos en el último cuarto del duelo definitivo de la Final Four del Coliseum, para rematar en la prórroga al Estudiantes.
Una remontada que se hermana con el gran momento del pasado verano, en la cancha del FC Porto, donde el Leyma anuló 26 tantos de desventaja entre los minutos 22 y 36, para acabar ganando el partido por siete (79-86). Un milagro que no se valoró lo suficiente por tratarse de un duelo amistoso. Pero que acabó siendo la primera muestra del motor de largo recorrido del Leyma, un propulsor que resultó ser una de las claves del segundo ascenso a la ACB.
Este segundo test, no obstante, dejó cosas interesantes. Y alguna un pelín preocupante, mas nada que no tenga arreglo. En el apartado positivo, aparte de la defensa necesaria para la remontada, (re)activada, más intensa y con mejores cambios que antes del descanso, están la confirmación del poder ofensivo de Alonzo Verge Jr. (además de una muy buena actitud defensiva, especialmente sobre el balón), de la recuperación total de Dino Radoncic (sensacional su cambio defensivo en la última jugada de la prórroga, con el que provocó un airball de Spencer Littleson en el triple que habría dejado el triunfo en casa) y la versatilidad de Lukas Uleckas, un jugador que aportan mucho por debajo del radar. Y también por encima.
En el otro lado de la balanza están tres cosas relacionadas con la falta de centers sólidos a causa de las ventanas FIBA. Ciertas dificultades, especialmente en la primera mitad, para cerrar el rebote, y la comodidad de Taner Ngom para moverse en la pintura naranja.
También relacionados con la carestía de un '5' de nivel ACB (Carlos Taboada está lejos) están los problemas de Dídac Cuevas para encontrar un socio en el roll después de dividir la zona. Puntos que se echaron de menos para sufrir menos en el partido. Esto sucedió tanto con Taboada en cancha como cuando Radoncic y Ouwa Camara, uno de los refuerzos del vinculado Xiria, ocuparon las dos posiciones interiores.
A mayores, el desacierto desde la línea de 4,60 metros: 22 de 34 tiros libres, un flojo 64.7%, aunque bastante más digno que el 57,1% (8 de 14) de la primera parte.
Defensas mutantes
Como debe ser en pretemporada, tiempo para experimentar, acoplar, ajustar y demás, Carles Marco presentó numerosas defensas distintas, alguna de ellas bastante desconcertantes, en el límite de la individual y al mismo tiempo en el límite de la zona.
Sea como sea, lo más sensato es volver al primer párrafo. La pretemporada es lo que es y tiene el valor que tiene. Y la presente tiene menos de lo habitual a causa de las ausencia de jugadores internacionales. Cuatro en el caso del Básquet Coruña en estos dos primeros amistosos. Aun así, a nadie le amarga un dulce y ganar siempre es mejor que palmar. Aunque no haya nada en juego.
Lo bueno, el fuego (casi) real comienza en cinco días. En la Copa Galicia, donde lo lógico es que ya estén el brasileño Caio Pacheco, el puertorriqueño George Conditt IV, el ucraniano Dmytro Skapintsev y el letón Karlis Silins. Los tres primeros deberían regresa a A Coruña con tiempo suficiente para preparar las semifinal contra el Ourense; el cuarto, que no llegó a jugar ningún encuentro de la ventana FIBA por haberse lesionado en la boca en un amistoso previo, seguramente estará plenamente recuperado. Al igual que Guillem Jou, ausente en el partido de Palencia por un motivo no revelado por el club.














