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Básquet Coruña | Pretemporada

Nuevo curso, mismo Básquet Coruña

El Leyma fue fiel en su regreso a la identidad de equipo agresivo en defensa y minimizó el efecto de las ausencias de sus pivots

Dídac Cuevas y Carles Marco dialogan durante el Obradoiro-Leyma en Vilagarcía
Dídac Cuevas y Carles Marco dialogan durante el Obradoiro-Leyma en Vilagarcía
Mónica Ferreirós
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El Básquet Coruña inauguró su pretemporada con una victoria por 82-89 contra el Obradoiro en el Torneo San Roque de Vilagarcía de Arousa. Fue un amistoso descafeinado debido al gran número de ausencias en ambos equipos por la ventana FIBA, que no dejó ver a varias de las nuevas incorporaciones, pero aun así, el choque dejó varias pinceladas interesantes sobre este (no tan) nuevo Leyma de Carles Marco.

El técnico catalán no ha querido cambiar la esencia de juego que le llevó a lograr el ascenso a ACB hace apenas dos meses y medio. O al menos, esa ha sido la declaración de intenciones de este primer test de pretemporada y así lo manifestaron dos de los renovados en las declaraciones posteriores: “Sabemos que faltan jugadores importantes, pero queremos mantener nuestra seña de identidad y eso creo que lo hemos hecho. Hay muchas cosas que mejorar, pero hay que seguir creciendo durante la pretemporada y, cuando lleguen los que faltan, seguir con la misma dinámica”, afirmó a este respecto Guillem Jou. “Es verdad que nos faltaban muchos jugadores, pero la identidad que queremos tener todo el año es esta: correr, seguir juntando piezas y que todo el mundo se sienta cómodo en este sistema. Creo que nos viene bien el ritmo, conocernos los unos a los otros y competir”, afirmó por su parte Jacobo.

El Leyma volvió a ser fiel a su identidad, con una defensa agresiva y tratando de salir en rápidas transiciones para poder correr. En ataque también se atacó el rebote, donde quien más éxito tuvo fue un Dino Radoncic al que se vio especialmente bien a todos los niveles, sobre todo en el aspecto físico. La falta de centímetros (casi toda la rotación interior naranja estaba ausente) provocó que el equipo herculino no pudiera registrar mejores datos en esta estadística. De hecho, terminó perdiendo la pelea global del rebote por 42-34.

Pinceladas

Pero también se pudieron ver cosas nuevas sobre la pista del Sara Gómez. En defensa, el Básquet Coruña probó algunas ‘trampas’ que no fueron habituales durante el curso pasado. Cuando el manejador del Obradoiro se escoraba hacia una banda a la altura de 45 grados y daba la espalda, un segundo defensor saltaba hacia él de manera bastante agresiva para realizar un dos contra uno y tratar de robar el balón.

En ataque, la principal diferencia fue la presencia de un Alonzo Verge que cuajó una actuación estelar. El estadounidense fue el mejor jugador del encuentro de principio a fin sin ningún tipo de discusión. Da la sensación que con él a este nivel, varios de los problemas que el Leyma tuvo en Primera FEB para atacar en estático se pueden disipar. 

Alonzo Verge durante el Obradoiro-Leyma en Vilagarcía
Alonzo Verge durante el Obradoiro-Leyma en Vilagarcía
Mónica Ferreirós

Verge tiene facilidad para generar tanto en uno contra uno como en pick&roll, desde donde puede buscar a sus compañeros o fabricarse tiros de media distancia o bandejas con o sin contacto. Además, da la sensación de que sus nuevos socios ya tienen con él una química inusual para el poco tiempo que llevan compartiendo vestuario, ya que las lecturas de unos sin balón y del otro con él fueron perfectas durante muchos momentos.

Los jóvenes, por su parte, tuvieron una papeleta complicada, como era sostener el juego interior ante la ausencia de Silins, Conditt y Skapintsev. Taboada fue titular y estuvo casi 17 minutos en pista en los que no desentonó ante Felipe dos Anjos. A Ouwa Camara, con menos centímetros, le costó algo más. Por momentos, Carles Marco tuvo que ‘falsear’ esa posición de ‘5’, donde se pudo ver a Dino Radoncic o Jacobo Díaz ejerciendo de teóricos pívots en quintetos de small ball. Un ejemplo fue uno que formaron Alonzo Verge, Eric del Castillo, Tomas Dimsa, Guillem Jou y Dino Radoncic, lo que supuso una media de altura de 1,96 metros sobre la pista.

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