Leo Westermann se despide del Obradoiro con una dura rajada
El presidente Raúl López o el director deportivo Héctor Galán apuntan a posibles destinatarios de las críticas del base internacional francés

“Hay decisiones que no están en nuestras manos y cuyas verdaderas razones quizá nunca lleguemos a conocer. Es inevitable sentir una gran decepción y también algo de enfado. También hay formas de hacer las cosas y, creo que nosotros, los jugadores, no hemos sido tratados con el respeto que merecíamos”. Este es el segundo párrafo de la carta de despedida del base Leo Westermann, una de las piezas maestras del ascenso directo del Obradoiro.
“No voy a extenderme más sobre este tema, porque la persona implicada ya conoce perfectamente cómo me siento”, prosigue Westermann. Dos posibles nombres aparecen en la diana del galo: el presidente de la entidad compostelana, Raúl López, y el director deportivo, Héctor Galán.
“Prefiero centrarme en lo positivo y dar las gracias a quienes realmente lo merecen. Gracias a EPI [lo escribe así], al cuerpo técnico, al cuerpo médico y al equipo de preparación física; gracias a Susa, Andrés, Pablo, a todas las personas que trabajan en la sombra para que todo funcione, a la ciudad de Santiago y su gente, a mis compañeros y a vosotros, la afición del Obradoiro”, zanja el internacional galo, que promedió 10,9 puntos (43,2% en triples), 2,5 rebotes, 5,0 asistencias, 1,1 robos y 12,2 de valoración.











