
Básquet Coruña, el club que quiere ser "de todos"
La entidad naranja apunta a un soporte de 8.000 abonados que aporten una tercera parte del presupuesto en ACB y descarta ampliar los 60.000 euros de capital social aportados por sus 103 accionistas
No cesa la efervescencia en torno al Básquet Coruña, que en su primer día de despacho de nuevos abonos atrajo a casi mil nuevos asociados a la causa. Este martes, segundo día disponible para realizar nuevas altas, lo cerró el club no muy lejos de la cifra de 7.493 abonados que tuvo en su anterior campaña en la ACB. El Coliseum permite un aforo de algo más de 9.200 espectadores y siempre hay que dejar asientos libres para venta directa, afición visitantes y compromisos o convenios con patrocinadores. La previsión que se maneja es la de llegar al entorno de los 8.000 socios, una cuestión nada baladí si se considera que con su aportación se cubriría algo así como un tercio del presupuesto del club para la temporada del regreso a la máxima categoría. Hace dos veranos se recaudaron 1,5 millones de euros en ese concepto. Ahora se espera llegar a los dos millones.
El Básquet Coruña aspira a confeccionar un presupuesto de 6 millones de euros, una cantidad que extrapolada a la pasada campaña le hubiera situado en la ACB por encima de diez escuadras (Murcia, Andorra, Bilbao, Breogán, Granada, Girona, Lleida, Zaragoza, Manresa y Burgos). En Murcia el equipo acabó cuarto en la liga regular, por encima del Barcelona y con las mismas victorias que el finalmente campeón Valencia, con 5,5 millones de euros. Y el otro recién ascendido, el Obradoiro, apunta a que estará la próxima campaña sobre los 3,5 millones. De algo más dispondrá el Breogán, que ya ha advertido que necesita aumentar el aforo de su cancha para que la aportación económica que recibe de los socios sea mayor y contribuya a reforzar las opciones deportivas. En todo caso el dinero nada garantiza: Gran Canaria se fue a Primera FEB con más de 10 millones de euros de presupuesto
En A Coruña, el Coliseum y su magnitud es una clave que juega en favor del equipo. El club los sabe y por eso maniobra para ganar estabilidad en la que es su nueva casa desde hace dos años. Hay satisfacción con el trabajo del ayuntamiento y en particular con el de Javier Rodríguez, director del Coliseum que además es una persona vinculada al mundo de la canasta y en particular al club, del que fue entrenador, pero el Básquet Coruña busca una garantía en forma de convenio plurianual para a partir de ahí operar algunos cambios en el recinto, por ejemplo a nivel de hospitality y zonas VIP, que contribuirían a aumentar el músculo económico del club. El planteamiento que se ha hecho al Concello es el de un vínculo de cuatro años de cesión de la instalación para adecuar un recinto que, en todo caso, no hay que olvidar que es multiusos y se sitúa en el top tres nacional en cuanto a asistentes a todo tipo de eventos, apenas por detrás en España del Movistar Arena madrileño o el Palau Sant Jordi barcelonés. Los eventos deportivos en el Coliseum supusieron en 2025 una tercera parte de su programación.
Pero más allá de esas negociaciones, la filosofía del Básquet Coruña es la de fomentar la idea de que estamos ante un “club de todos”, al menos así lo ha expresado en varias ocasiones el presidente Pablo de Amallo. En esa línea se ha enviado al fondo del cajón de asuntos pendientes la ampliación de capital de casi dos millones de euros que se había apuntado en su día. El club abonará de fondos propios los 600.000 euros que exige la ACB para inscribir al equipo en la competición y no hará falta engrosar la caja propia con la aportación de accionistas que puedan cercenar el actual capitalismo popular sobre el que se sustenta la propiedad de la entidad. Cuando en 2019 el Básquet Coruña dio el paso para ser sociedad anónima deportiva ofreció a quienes eran entonces socios la posibilidad de comprar al menos siete acciones para cubrir 60.000 euros de capital social. Y se abrió una segunda ronda de compra de títulos para aquellos que deseasen aumentar su participación. Pero había un límite y se generó un proceso de atomización que implica que el club esté ahora en manos de 103 accionistas a los que se puede considerar propietarios. Nadie tiene peso como para gobernar en solitario. 42 personas o entidades tienen entre una y cinco acciones, 26 entre seis y diez, 4 entre doce y veinte y 31 más no pasan de las 27 acciones. Cada acción tenía un precio de 50 euros.
Las cifras son modestas, pero el club entiende que estamos ante un melón que no es necesario abrir en este momento, salvo que una Junta de Accionistas exija lo contrario. No parece probable que esto suceda en un contexto de absoluta paz social en el que todo el mundo rema en la misma dirección, la de convertir al Básquet Coruña en un club que logre estabilizarse entre los grandes del baloncesto español sin perder una identifad colectiva. De alguna manera ya lo dice el himno que corea la gente en la grada del Coliseum: "...equipo do meu corazón, xoia da miña fortuna".

