Carles Marco tampoco puede con Nacho Rama
El técnico badalonés se quedó a dos décimas del mejor porcentaje de triunfos en una temporada de la historia del Básquet Coruña

Carles Marco es, en orden cronológico, el duodécimo entrenador en los 30 años de vida del Básquet Coruña, celebrados con otro ascenso a la Asociación de Clubes de Baloncesto, solamente uno después de haber caído a Primera FEB. Y el segundo en el ranking de porcentaje de victorias naranjas en un curso liguero.
En el global de la temporada recién finalizada el plantel gobernando por el badalonés ganó el 86,8% de sus encuentros. Una barbaridad. Y más en una categoría tan dura como la segunda nacional. Por si alguien lo duda, recordar que antes del presente curso habían saltado directamente a la ACB todos los equipos que cerraron la fase regular con solo cuatro derrotas encajadas.
Sin embargo, hay una campaña mejor desde el punto de vista porcentual. La prácticamente olvidada (incluso por alguno de los propios protagonistas) 2004-05. Olvidada porque el Básquet Coruña cayó a Primera Nacional, división de carácter autonómico, a causa de un error burocrático. Y tampoco se recuerda demasiado porque, a pesar del temporadón, tampoco ascendió de la manera más rápida.
La plantilla dirigida por Nacho Rama ganó trece de sus primeros catorce partidos de la primera fase, denominada grupo Norte, y doce de los catorce de la segunda, llamada A-1. El ascenso a la Liga EBA (actual tercera FEB) se jugó en un cuadrangular todos contra todos en Carballo.
Sin directo
El Básquet Coruña Atlántico superó al anfitrión Xiria y al Arzúa y perdió contra el Noia, que al ganar sus tres compromisos se hizo con el único billete en juego para la EBA en el Pabellón de la Zona Escolar.
El club herculino se la quedaría casi al momento por la renuncia del campeón, evitando así un cara a cara, en campo neutral, con la Atlética Avilesina, que al final se enfrentó, y venció, al Xiria.
El balance total de Rama y sus pupilos fue de 27 victorias y solo cuatro derrotas. Otra vez un solo póker de decepciones bastó para frustrar un ascenso rápido. El porcentaje de éxito, eso sí, sigue siendo imbatible: 87,0%, dos décimas mejor que el de Carles Marco. Seguro que el técnico coruñés, que desconocía el dato, lo comentará con el badalonés cuando este vuelva de sus (nuevas) obligaciones con la selección española masculina sub-20.
El catalán sí que domina en número de victorias en una campaña liguera, con 33, superando las 27 de Diego Epifanio en la 2023-24, que sí valieron un ascenso directo. Completa el podio, con 28, Javi Rodríguez, en la EBA 2003-04.
Rama y Marco encabezan también, lógicamente, la lista de mejores temporadas en porcentaje de victorias del Básquet Coruña. Les acompaña en el podio otro preparador herculino, Javier Castroverde, que en la campaña 1997-98, la segunda de existencia del club, llevó al entonces conocido como Sondeos del Norte a un balance final de 27-6, un 81,8% de éxitos.

En el cuarto lugar se ubica la temporada del primer ascenso a la ACB, la 2023-24, con un 79,4% (27-7). Sin embargo, Diego Epifanio ocupa la quinta plaza del ranking naranja de porcentaje de éxito. En sus tres cursos al frente de la nave naranja el burgalés ganó 58 encuentros y perdió 48 (casi la mitad, 27, en el curso en la máxima categoría), lo que arroja un saldo del 60,4%.
Tras Nacho Rama y Carles Marco figuran otros dos técnicos con una sola campaña al frente del equipo. Javi Rodríguez, actual director del Coliseum, registró un 76,4% (26-8). El entonces denominado Deportes Cimans perdió en semifinales de la Final Four contra el UB Sabadell. Aun así se convirtió en equipo de LEB-2 (actual Segunda FEB)... hasta que llegó el fallo administrativo.
Por detrás de Rodríguez está Miguel Ángel Hoyo. El ceutí de nacimiento y coruñés de adopción guio al Básquet Coruña a un récord de 22-8 (73,3%) en la EBA 2002-03, insuficiente para colarse entre los tres primeros del grupo, que eran los que avanzaban a los playoffs.
Dos entrenadores gallegos completan el grupo de números verdes. El mencionado Javier Castroverde, con dos temporadas en EBA –en aquellos años era la tercera instancia nacional, no la cuarta– y una la Liga LEB (Primera FEB). Su periplo remató con un balance total de 56-30, o, lo que es lo mismo, un 58,3% de éxitos.
El lucense Tito Díaz, el segundo hombre con más campañas al frente del equipo coruñés, cerró sus cuatro ejercicios (2013 a 2017) con 70 alegrías y 65 decepciones (51,8% de victorias).
Cuatro en números rojos
Cuatro técnicos componen el club de los números rojos. De ellos, solo uno, Antonio Herrera, estuvo al frente un único curso, el 2012-13, el de la reentrada en la segunda categoría, saldado con un balance de 12-13 en la fase regular y de 2-3 contra el Andorra en la primera eliminatoria de unos playoffs de ascenso a la ACB de la historia de la entidad.
El preparador que más años ha ocupado el cargo principal del staff técnico del Básquet Coruña es Antonio Pérez Caínzos (2005-2012), el único que hasta la fecha ha dirigido al equipo en tres categorías distintas: EBA, la extinta y fugaz LEB Bronce y LEB Plata.
El saldo final del entrenador ferrolano es de 112 victorias y 115 derrotas, un meritorio 49,3% habida cuenta la precariedad de la entidad en esos años en que luchaba por salir de la zozobra. Su único déficit global lo presenta en la actual Segunda FEB (57-74). Superávit bastante holgado en EBA (36-24) y raspado en la única campaña en LEB Bronce (19-17), tras la cual el Básquet Coruña se vio en la LEB Plata gracias a varias renuncias.
Gustavo Aranzana aterrizó en a A Coruña con el brillante aura que da el haber estado muchos años –casi dos decenios consecutivos– en la élite nacional, y además al frente de la selección absoluta, y se fue con un récord de 32 triunfos y 41 derrotas (43,8%) en las dos temporadas, de 2017 a 2019, al mando de la nave naranja. Aunque en una de ellas, la primera, el preparador vallisoletano –cuyo equipo anterior al naranja había sido el Ittihad marroquí– estuvo a nada de meter al Leyma en semifinales de los playoffs. En la segunda, ni los pisó.
Tampoco los conoció el segundo entrenador de la historia del club, Juan Díaz, pero sí ganó dos playouts (series al mejor de cinco partidos para mantener la categoría). Su balance global de 37-60 (38,1%) en tres temporadas refleja la pobreza, más que simple precariedad, de un equipo que se acostumbró al sobrevivir cada año con el presupuesto más bajo de la segunda categoría. Un hecho que aumenta notablemente el valor de esas magras 37 victorias.
Habrá quien considere que un 27-4 en una categoría autonómica está muy lejos, en el barómetro de mérito, de un 33-5 en la moderna Primera FEB. Error. Ganar muchos, muchos partidos y perder muy, muy pocos es muy complicado en cualquier instancia. Incluso teniendo un material humano mejor que los rivales. Lo sabe muy bien el Estudiantes.













