Vidas cruzadas en un partido inolvidable
Ascenso repetido, espina arrancada, debutantes exitosos, medicina milagrosa, ganadores de finales... La final entre el Básquet Coruña y el Estudiantes deparó muchas intrahistorias

Todo partido de baloncesto está trufado de historias. Grandes y pequeñas. Tácticas y técnicas. Físicas y mentales. Y emotivas. Y una final, muchas más. La del pasado domingo en el Coliseum no iba a ser menos. Pasen y lean.
Los tres de los dos amigos
La relación de Dídac Cuevas y Joe Cremo va más allá de compartir vestuario. Es una amistad forjada desde la LEB Plata (actual Segunda FEB), donde sus carreras confluyeron por primera vez. Y donde consiguieron el primero de los tres ascensos que brillan en sus hojas de servicios. En la campaña 2022-23, tras ganar con el Tizona Burgos la temporada regular.
Ambos fueron instrumentales para llevar al Tizona a la Primera FEB, que la siguiente temporada, la 2023-24 alcanzó la Final Four, aunque el base ya no estaba en nómina: en enero fue reclutado por el Zaragoza, pero contó muy poco para Porfirio Fisac. Jugó catorce partidos en la ACB.
Poco después, ambos cambiaron de acera burgalesa y se comprometieron con el San Pablo, en el caso del base, cedido por el club maño. Y de nuevo lograron el salto de categoría, esta vez a la ACB y de nuevo por la vía directa.
Y ambos llegaron casi de la mano al Básquet Coruña. Cuevas tras desvincularse definitivamente del club maño. El resto es historia.
Especialistas en partidos por el título
Dídac Cuevas y Joe Cremo ya sabían lo que era ganar finales. Conquistaron la Copa LEB Plata, con distintos equipos. El escolta neoyorquino en la campaña 2021-22, con el Zornotza vasco, y el catalán un curso después, con un Tizona en el que también jugaban el propio Cremo y Abdou Thiam.
En el ejercicio 2024-25, además del ascenso directo, certificado con tres jornadas por delante y tras vencer al Fuenlabrada de Paul Jorgensen, también salieron vencedores de un duelo por el título, el de la primera edición de la Copa de España, al atomizar (97-69) al Obradoiro.
El karma salda cuentas con Paul Jorgensen
Paul Jorgensen tenía mucho que ganar en la Final Four del Coliseum. Y lo ganó todo: el ascenso y el MVP de la final. Doce meses después de hacer todo lo posible para cambiar de categoría al Fuenlabrada. Su actuación en el partido definitivo de la FF disputada en la madrileña Caja Mágica fue antológica, pero en el camino a la ACB se cruzó el Real Betis de, entre otros, Dino Radoncic.
No deja de ser llamativo que el Príncipe Harry de Harlem se convirtiese en el Rey del Coliseum contra uno de sus exequipos, en el que militó en la única campaña, de las cinco que lleva en Primera FEB, en que el Estudiantes no se metió entre los cuatro mejores de los playoffs. En esa cita eliminó por primera vez en semifinales al equipo con que debutó en España, el Palencia.
Jacobo Díaz, Caio Pacheco y Abdou Thiam también ha conseguido el ascenso vía Final Four a la segunda, después de caer con estrépito (89-62, el segundo marcador más amplio en una Final Four de la segunda categoría) con el Tizona Burgos en en el duelo de semifinales de la campaña 2023-24 contra el... Estudiantes.
A la tercera fue la vencida para Mus Barro
Mus Barro disputó en el Coliseum la tercera Final Four de Primera FEB de su carrera, todas ellas con distintas camisetas. Y por fin fue la vencida. En la temporada 2021-22, el Palencia del senegalés hincó la rodilla en semifinales contra el Estudiantes.
Tres años después, el pívot nacido en Pikine tuvo una segunda oportunidad. Precisamente defendiendo los colores del equipo colegial, cuyo curso 2024-25 acabó con la derrota en semifinales contra el Betis de Radoncic. También tiene su aquel que acabase haciendo diana frente al Estudiantes.
Un excompañero suyo, Alec Wintering, participó en A Coruña en su cuarta Final Four de Primera FEB. Todas con el Palencia. Y las cuatro acabaron en el primer partido.

La primera gran alegría en casa
El Básquet Coruña por fin pudo festejar algo importante en casa. El ascenso a la ACB en la 2023-24 no pudo caer más lejos: Melilla. Los otros dos (deportivos) fueron: de EBA a Liga LEB en la 1997-98, en la localidad cordobesa de Cabra, y de EBA a LEB Bronce, en la 2007-08 en Cáceres.
La pócima mágica de Diop
limane Diop, uno de los destacados de la final (+22 con él en pista, de largo el mejor del equipo naranja; el segundo fue Cuevas, con +13), estuvo en peligro de no jugarla. Se dañó un tobillo en el duelo contra el Palencia y tuvo que ser infiltrado en el descanso, aunque cuando regresó al parqué, en el tercer cuarto, cocinó él solito un parcial de 7-0 que invirtió una dinámica negativa del equipo en un momento delicado.
En el partido por el título fue clave, tanto por su defensa en los minutos de la verdad, con especial influencia en los flashes a los bases del Estudiantes como en la sangre fría y la puntería para pasar por el aro los ocho tiros libres de que lanzó todos entre los cinco últimos minutos del tiempo reglamentario y los cinco de la prórroga, donde clavó un triple –su primer acierto después de cuatro errores– que hizo el 80-86 y puso la segunda piedra del parcial de 0-8 que la postre decidiría el ascenso.
Diop, con trece temporadas ACB en su hoja de servicios, decidió el pasado verano dar un paso atrás, con la intención de dar otro delante. Dicho y hecho.

La teoría de la suerte de los novatos
El Básquet Coruña y Carles Marco hicieron diana en su debut en una Final Four. Los otros novatos eran el Oviedo y su técnico Javi Rodríguez. Toni Ten, entrenador del Estudiantes, sufrió su segunda decepción tras perder la final del curso pasado contra el Betis. En esa cita también estuvo Natxo Lezkano, al frente del equipo colegial, que había cogido apenas dos meses antes a raíz de la sorprendente destitución de Pedro Rivero cuando el conjunto madrileño acumulaba siete victorias consecutivas.
En la plantilla naranja se estrenaron en un minitorneo con pasaporte para la ACB cinco jugadores: Guillem Jou, Ilimane Diop, Strahinja Micovic, Macachi Braz y Danilo Brnovic. Aunque, técnicamente, el ‘4’ angoleño y el ‘3’ montenegrino no llegaron a hacerlo, puesto que Marco no los utilizó ni un solo segundo.













