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Básquet Coruña | Ascenso

Carles Marco: "La sonrisa no se me va a borrar en mucho tiempo"

El técnico del Básquet Coruña rememora el tiempo muerto que cambió el curso de la final contra Estudiantes

El tiempo muerto que cambió la final entre Básquet Coruña y Estudiantes
El tiempo muerto que cambió la final entre Básquet Coruña y Estudiantes
Carlota Blanco
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Todavía con la resaca emocional más que evidente, Carles Marco reconoció que la sonrisa no se le va a borrar "en mucho tiempo". "Ayer era todo exaltación. Hoy ya, cuando te levantas, te vas dando cuenta de lo que hemos conseguido. Poco a poco lo iremos asimilando", reconoce.

En la final contra Estudiantes hubo varios momentos clave que llevaron a la victoria final al Básquet Coruña. Pero quizás el más importante de todos fue un tiempo muerto que Carles pidió cuando el Leyma perdía de 15 puntos y restaban alrededor de siete minutos para el final del encuentro. Un tiempo muerto que lo cambió todo, el curso del partido y el del ascenso.

"No me acuerdo de qué dije o qué no dije, pero seguro que lo que hemos hecho todo el año. El creer, que si acabábamos perdiendo o ganando, que lo hiciéramos como lo hemos hecho todo el año. Que no nos quedara esa sensación de haber jugado parados, porque ellos lo habían hecho muy bien. Teníamos que darlo todo, correr, tirar, defender, lo que hiciera falta para cambiar un poco el final. Creyeron y así fue", recuerda el técnico.

A nivel táctico, reconoce que les fue todo "un poco de cara". "Ellos se pararon buscando ir al tiro libre, con Granger aguantando mucho el balón para contemporizar un poquito y eso también nos benefició. Estuvimos acertados y tuvimos la opción".

Otro ajuste que a la postre terminó siendo clave fue el jugar los últimos minutos del cuarto cuarto con los cuatro 'bajitos' (Cuevas, Pacheco, Cremo y Jorgensen) sobre la pista: "Seguro que Dídac no las tenía todas consigo, no las tenía ni yo (risas). Pero habíamos confiado en los cuatro, que han jugado mucho todo el año y han sido de mi confianza, como todos. Cambiamos y ellos dejaron de anotarnos. Por ejemplo: las situaciones de bloqueo directo que nos hacían pase, pase y nos metían tiros de esquina, o cuando tapábamos las esquinas nos hacían canastas fáciles de roll. Algo cambió, en ellos también. Todo ayuda", explica Marco.

Todo ayuda sobre la pista, factores deportivos, pero también ambientales. Aunque en el marcador no era local, el Básquet Coruña sí lo fue en la grada con miles de personas ataviadas de color naranja animando al equipo de su ciudad. "Fue básico. Si no hubiésemos jugado aquí en A Coruña no sé si hubiésemos salido campeones. Jugar en Palencia o en otro sitio... No sé si hubiésemos tenido ese arreón final ayer o si hubiésemos ganado siquiera la semifinal. Hay que agradecerlo, espero que sigan ilusionados con nosotros, con el proyecto y que sigan viniendo a animarnos porque juntos somos más fuertes", sentencia Carles.

Llegó con un gran cartel, pero también con un papelón debajo del brazo. Carles Marco se hizo cargo el pasado verano de un Básquet Coruña en proceso ya no de reconstrucción, sino prácticamente de nacimiento desde la nada tras la salida de Diego Epifanio y de toda la plantilla que debutó con el club en ACB en la 2024-25.

Desde el primer momento, Marco dejó claro que pretendía imponer el estilo que ya había demostrado en el París del que fue asistente hasta el pasado verano y que encandiló a todos los aficionados de Europa. La dirección deportiva del Leyma lo tuvo claro a la hora de apostar por él y por su idea, y así lo demostró con la construcción de una plantilla acorde a ello.

Carles Marco celebra una acción de la final contra Estudiantes
Carles Marco celebra una acción de la final contra Estudiantes
Carlota Blanco

Los brotes se empezaron a ver desde bien temprano. El primer partido de pretemporada en Vilagarcía contra el Obradoiro ya dejó pinceladas de lo que, a la postre, iba a ser ese equipo: unos perros de presa en defensa y en el rebote que en ataque buscaban un juego rápido, alegre y que hiciera disfrutar al espectador en cada posesión.

Diez meses más tarde del inicio de la pretemporada y casi doce después de que Carles Marco fuese anunciado como entrenador, esa idea, ese trabajo y ese buen baloncesto han tenido el más que merecido premio del ascenso a ACB. El punto final llegó en una final épica que no ha podido ser un reflejo más fiel de lo que ha sido la temporada de este equipo, luchar, no rendirse y pelear hasta la última posesión como si les fuera la vida en ello.

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