Adiós a la maldición en partidos con algo muy importante en juego
El Básquet Coruña enterró en su Final Four los fantasmas de un pasado trufado de frustración en las sucesivas batallas por ascender a la ACB

El Básquet Coruña se quitó de encima, en el duelo definitivo de la Final Four contra el Estudiantes, años y más años de frustraciones, de un maleficio que le había impedido mejorar su currículum vitae aun teniendo prácticamente todo a favor.
El mal fario nació en la temporada 1999-00, con un derrota (43-50) en la Polideportiva de Riazor 2 contra el Badajoz, que dejó al entonces conocido como Sondeos del Norte sin la oportunidad de participar por primera vez en su corta historia en unos playoffs de ascenso a la ACB.
Se estrenó en los cruces de portemporada de la segunda categoría en la campaña 2012-13, la de su reentrada en la ahora llamada Primera FEB. Con nueva decepción en casa. Ahora en el Palacio de los Deportes. Cuarto partido de primera ronda para dar la campanada ante el primer cabeza de serie, el Andorra, y KO del plantel de Antonio Herrera por 70-84, después de llegar al descanso 47-34. Los triples de Marc Blanch y el arbitraje de Francisco Bravo y Jesús Martínez Prada fueron los principales artífices del nacimiento de la ‘maldición de cuarto en casa’.
En la 2015-16, vuelta la burra al trigo. En esta ocasión, en semifinales. La serie contra el Melilla llegó con 1-1 a Riazor, donde el plantel entrenado por Tito Díaz se apuntó el primer duelo (82-71) pero cayó en el segundo por un claro 61-81. El equipo de la ciudad autónoma ganó el quinto (88-82) y en la final barrió al Peñas Huesca (3-0).
Aquella pudo haber sido la primera oportunidad real del club herculino de alcanzar una máxima categoría para la cual, seguramente, todavía no estaba preparado. Por juventud y porque fueron los años sin ascensos a causa de las draconianas exigencias económicas de ingreso en la Asociación de Clubes de Baloncesto. Las padecieron, entre otros, el Melilla de este ejercicio.
El tercer capítulo de esta serie de terror data del siguiente curso. El Palencia se impuso por 101-106 en el Palacio y selló el pase a semifinales en su cancha con un ajustado 83-77 en el quinto. El equipo morado cedería en la final, por 0-3, contra el San Pablo Burgos de Diego Epifanio, el único que ha firmado una marca de 9-0 en unos playoffs con cuartos, semifinal y final al mejor de cinco encuentros.
La pesadilla se reprodujo de nuevo doce meses después, con el Manresa como verdugo y con Gustavo Aranzana al frente del staff técnico naranja. El equipo del Bages venció por 80-85 en Riazor y en un quinto reñidísimo en el Nou Congost avanzó a semifinales gracias a un escueto 71-68. El conjunto catalán ascendió tras superar, también en cinco capítulos, al Melilla.
Hasta aquí las decepciones en eliminatorias al mejor de cinco partidos. Con series a tres, el Básquet Coruña se la pegó en la temporada 2020-21, la de las dos fases (en la segunda de ellas, la derrota en casa contra el Castelló hizo que pasara de líder a cuarto clasificado final).
El plantel gobernando por Sergio García cumplió en cuartos, con 2-0 a un Oviedo que partía con ventaja de campo, pero en semifinales perdió en el Palacio (82-85) tras ganar el primero (67-77) en la pista del Granada, que repitió éxito en el definitivo (72-68).
El primer momento histórico del club, el ascenso a la ACB en la temporada 2023-24, llegó tras vencer en Melilla (74-80), un triunfo que, por mor de los resultados del San Pablo y el Força Lleida, no habría necesitado, ya que ganaba el triple empate con el equipo burgalés y el catalán. Solo la igualdad con el castellano le habría birlado el pase directo a la máxima categoría.
Era, hasta este domingo, su único éxito en un partido con algo muy importante en juego. Adiós a los fantasmas del pasado.













