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Básquet Coruña | Final Four

Previa | Cuatro expediciones a la captura del santo grial: la ACB

El Básquet Coruña y el Palencia, rivales en semifinales, parten como los grandes favoritos en la Final Four del Coliseum

La comunión entre la plantilla de Carles Marco y la afición naranja se presenta como un posible extra para el anfitrión de la Final Four
La comunión entre la plantilla de Carles Marco y la afición naranja se presenta como un posible extra para el anfitrión de la Final Four
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El Coliseum escenifica este fin de semana una batalla a cuatro bandas por el segundo pasaporte para la Asociación de Clubes de Baloncesto, una cima nacional que han alcanzado ya tres de ellos.

El último en hollar la ACB fue el anfitrión de esta Final Four, un Básquet Coruña que espera cumplir con el efecto rebote citado por su presidente Pablo de Amallo en las semanas posteriores al primer descenso deportivo en los 30 años de vida de la entidad.

Un equipo naranja que se ha visto en esta complicada tesitura que es jugarse el ascenso en duelos directos, sin margen de error, después de firmar la segunda mejor temporada regular (28-4) de la historia de la segunda categoría. La misma que el Obradoiro, que hizo valer el triunfo en los dos derbis.

No es la única espina en el camino de regreso a la élite. Continúa siendo un misterio la (in)validez del palmeo de Guillem Jou en Fuenlabrada –con solamente tres partidos por delante– que, de haber sido concedido como dentro de tiempo, habría dado –contando con los resultados posteriores– el ascenso directo a los de Carles Marco.

La más fea

Sea como sea –y parece que efectivamente fue, por milésimas, fuera de tiempo–, el Leyma no solo tiene que ganarse el ascenso ‘otra vez’, sino que el nuevo camino arranca contra la más fea, el Palencia; o, lo que es lo mismo, el único equipo que venció con holgura al naranja. Aunque es obligado subrayar que para el Básquet Coruña era el tercer partido en seis días, dos de ellos a domicilio, mientras que el Palencia había jugado el segundo en Burgos, a menos de 100 kilómetros de casa.

A los de Carles Marco les va la marcha, el baloncesto supersónico, a muchas posesiones. A los de Natxo Lezkano, más o menos lo contrario. Pueden presumir, entre otras muchas cosas, de ser el conjunto que menos puntos encajó en la fase regular.

El tercero del ranking defensivo liguero fue el Menorca. Y el Leyma las pasó canutas para eliminarlo en cuartos de final. Necesitó cuatro encuentros, mucho trabajo y más energía, sobre todo en los tramos finales, donde, salvo en el segundo duelo en la isla, consiguió arrimar el ascua a su sardina.

Pase de Paul Jorgensen
Paul Jorgensen fue el máximo anotador naranja en la liga regular
Javier Alborés

Una de las ventajas del anfitrión del Coliseum respecto a su rival en semifinales es la condición de equipo más coral que el castellano, más dependiente de las cualidades ofensivas del cuarteto firmado por Alec Wintering, el exnaranja Ingus Jakovics, Josip Vrankic y un Adam Kunkel que llega más fresco que el resto tras haberse perdido casi la mitad de la temporada regular.

Se habla mucho de que este duelo es una final anticipada. Y, como en el boxeo, mensurando libra por libra, caben pocas dudas. Pero... Nadie ha introducido en la ecuación el hecho de que apunta a ser una lucha física de la máxima intensidad. Y el que la gane tendrá que jugar de nuevo menos de 24 horas después.

Los de Carles Marco, pese a que el técnico badalonés ha ido alargando las rotaciones –cortísimas durante la primera mitad del campeonato– con el paso de los meses, siguen llegando a los finales de partido con un extra de batería del que parecen carecer sus enemigos. Mantener esta energía es instrumental con casi 40 encuentros en las piernas.

El Palencia jugará su cuarta Final Four de las cinco últimas celebradas. La que se perdió fue porque estaba en la ACB, un territorio al que quiere volver lo antes posible. En la ciudad castellana hay poco más que baloncesto, por lo que el club morado cuenta un buen presupuesto. Que le ha facilitado la labor de construir una plantilla bregadísima –más que las otras tres que comparecerán en el multiusos herculino– en la segunda categoría nacional. Supera con holgura en experiencia al segundo, precisamente su rival en semifinales.

Natxo Lezkano y el exnaranja Ingus Jakovics; la batuta del Palencia
Natxo Lezkano y el exnaranja Ingus Jakovics: la batuta del Palencia
Germán Barreiros

En el otro lado de la balanza está el Oviedo, el único de los cuatro gladiadores que no ha pisado jamás la Asociación de Clubes de Baloncesto. Ni siquiera ha logrado un ascenso deportivo que luego frustraron los despachos, como le sucedió al Palencia en la 2015-16.

Se presenta en el baile de fin de curso como la cenicienta. Por ser el peor clasificado de los cuatro en la fase regular. Pero no hay que olvidar que el cuento popularizado por Charles Perrault tiene final feliz. Y que el conjunto carbayón es el que menos tiene que perder en el Coliseum.

De momento ya ha mandado un serio aviso a navegantes: pasarse por la piedra, en solo tres partidos y sin la ventaja de campo, al granítico Gipuzkoa.

Fortuna en la desgracia

El plantel dirigido por el único protagonista principal de esta Final Four nacido en Galicia, el porriñés Javi Rodríguez, encontró una fortuna en la (doble) desgracia. Los escoltas Bryce Godine y London Johnson III, llamados a ser referentes ofensivos, ni siquiera llegaron a debutar en liga.

Godine solicitó en septiembre, por motivos personales, la rescisión de su contrato. A mediados de octubre, el Oviedo anunció la de Johnson –oficialmente para que pudiese recuperarse en su país de una lesión muscular– y el fichaje de Marques Townes. Y el internacional dominicano le ha salido de pana. No tardó mucho en convertirse en uno de los mejores jugadores de Primera FEB: tercero en los rankings de anotación y valoración de la fase regular.

Marques Townes es la principal arma ofensiva del Oviedo
Marques Townes es la principal arma ofensiva del Oviedo
E.C.

Forma un tándem explosivo con Greg Parham, ya que Javi Rodríguez suele ponerlos ocasionalmente juntos, toda vez que ambos pueden jugar sin problemas tanto al ‘1’ como al ‘2’, rol este último donde esta temporada ha explotado Raúl Lobaco. El zaragozano, forjado en el club principal de su ciudad y en Segunda FEB, completa el Big 3 anotador de un Oviedo algo pelado por dentro, aunque Alonso Faure, llegado de la NCAA a finales del curso pasado, está progresando adecuadamente, y Francis Nwaokorie es un jugador muy regular.

Por último, su rival, el Estudiantes, es un enigma, en parte despejado en cuartos de final, donde pasó por encima del Lucentum Alicante, si bien es cierto que el equipo levantino no acabó nada bien la fase regular y entró en playoffs casi de milagro: por un solo punto de margen en el averaje particular con el CB Zamora.

¿Falsas apariencias?

El plantel gobernado por Toni Ten, que hace un año no pudo devolver a la ACB al Fuenlabrada, cuenta con mucho potencial, aunque todavía no ha cuajado de la manera que podría esperarse. Persiste la duda acerca de si el conjunto colegial se dejó ir tras asegurarse, con el título copero, la primera cabeza de serie en los cruces.

La duda se extiende a otro terreno: ¿Y si realmente no es el plantillón que aparenta? Sea como fuere, visten la azulona nombres capaces de asustar a cualquiera: Jayson Granger, el exnaranja Lotanna Nwogbo –MVP de la final del torneo del KO, en la que el Estu superó al Palencia en el Palacio de la capital castellana–, Sasu Salin, Pato Garino, Omar Silverio o Tanner McGrew.

Jayson Granger es el líder estadísitico y espiritual del Estudiantes
Jayson Granger es el líder estadísitico y espiritual del Estudiantes
CLUB ESTUDIANTES

Este último ya sabe lo que es ascender, con el Palencia en la temporada 2022-23; y también lo que es quedarse en la orilla, la campaña 2024-25 con el Fuenlabrada.

Si hay un equipo hambriento de ACB, ese es el Estudiantes. No es que los otros tres no la deseen con todas sus fuerzas, pero es que ninguno de ellos se pasó 63 años seguidos en la máxima categoría –de la que es uno de los pioneros– para, una vez caído en desgracia, siga en el pozo después de cuatro temporadas –sin incluir la presente– y tres Final Four, las dos últimas completadas, siendo el anfitrión.

Cuatro novias y un santo grial: la Asociación de Clubes de Baloncesto. La cima. Más dinero. Más de todo. Allí espera el Obradoiro. 

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