El empate más frustrante... suele tener final feliz
Solo cuatro veces en la historia de Primera FEB dos equipos han igualado en cabeza al final de la regular y en dos de las tres primeras el perdedor del particular acabó subiendo a la ACB

Hace exactamente dos años, el Básquet Coruña pudo haberse quedado sin el ascenso directo a la ACB por un solo punto de diferencia. De haber acabado empatado con el San Pablo en el balance de victorias-derrotas, el salto lo habría dado el equipo burgalés gracias al 77-75 en su Coliseum, en el duelo de la primera vuelta, y al 104-103 en el Palacio de los Deportes de Riazor.
Veinticuatro meses menos dos días después, la igualdad dejó sin billete rápido a la máxima categoría al equipo gobernando por Carles Marco. El Obradoiro únicamente figuró al frente de la tabla al final del último partido. En esta ocasión desempataron los resultados en los duelos directos, ambos favorables al plantel dirigido por Diego Epifanio, por 103-99 en el Fontes do Sar y por 84-92 en el Coliseum.
Resulta frustrante caer a los playoffs, y el peligro que ello conlleva (mayor habiendo una Final Four en vez de todos los cruces al mejor de cinco encuentros), después de haber liderado la fase regular en el 85,2% de las 34 jornadas disputadas. La igualdad al final de la regular solo había dado antes tres veces. Y en dos de ellas el perdedor del empate acabó subiendo.
En la temporada 1996-97, la primera de vida de la competición nacida como Liga LEB, el Gijón y el Cantabria Baloncesto (predecesor del actual Club Deportivo Elemental Grupo Alega Cantabria, fundado en 1999) terminaron con récord de 18-8.
No había ascenso directo. El conjunto asturiano y el montañés, clasificados por este orden, estuvieron exentos, al igual que el tercero (Breogán) y el cuarto (Huelva), de los octavos de final. El Gijón cascó en cuartos de final, por 2-3 contra el Andorra, mientras que el Cantabria alcanzó la final. Suficiente para dar el salto. El 1-2 contra el conjunto andaluz no fue sino una mera anécdota.
Más de diez años transcurrieron hasta contemplar otra igualada en cabeza de la liga al final de la fase inicial. En la temporada 2008-09, el Valladolid acabó por delante del Lucentum Alicante, ambos con nueve derrotas en 34 encuentros.
El club pucelano que quedó el pasaporte directo a la Asociación de Clubes de Baloncesto. El levantino se lo ganó mucho esfuerzo: 2-1 en cuartos de final contra el Tizona (entonces conocido como Ford Burgos), un ajustadísimo 84-81 contra Los Barrios en el primer partido de la Final Four disputada en fuenlabreño Pabellón Fernando Martín y un ajustado 72-66 al Melilla en el cara a cara por el ascenso.
El último empate al frente de la tabla data de la campaña 2012-13, con el Tizona y el Andorra. Ocho derrotas sumaron entre ambos, las mismas que el Obradoiro y el Básquet Coruña en la presente.
El club burgalés no pudo cristalizar el ascenso en los despachos, en tanto que el del principat no pudo en la cancha. Eliminó en cuartos al Leyma, recién regresado a la segunda categoría, por 3-2 (con polémico arbitraje en el cuarto, en Riazor, con match ball para los naranjas), por 3-1 en semifinales al Cáceres y en la final cedió en cinco encuentros ante el Lucentum. La entidad alicantina no solo no subió, a causa de una deficiente gestión económica, sino que el curso siguiente salió en Primera Nacional.
Los cuatro partidos perdidos por ese Tizona y ese Andorra (en 34 jornadas) y este Obradoiro y este Básquet Coruña es la segunda cifra más baja en las tres décadas de existencia de la ahora denominada Primera FEB, tras las dos del San Pablo la temporada pasada (32-2).
También las encajaron el Andorra (2022-23), el Real Betis (2018-19), el Murcia (2010-11) y el Manresa (2001-02), todos ellos en regulares de 34 partidos, dos más que en la 2025-26.
El equipo andorrano, el sevillano, el burgalés y el pimentonero conquistaron el ascenso (deportivo) directo, mientras que el catalán lo consiguió vía unos playoffs que esta campaña otorgaban los dos pasaportes a la máxima categoría. El otro se lo quedó su verdugo en el cruce definitivo (3-2), el Lucentum Alicante.
La media histórica de derrotas combinadas entre los dos primeros clasificados de la regular es, sin contar el presente ejercicio, de 15,1, casi el doble que las encajadas entre la plantilla entrenada por Diego Epifanio y la dirigida por Carles Marco. Un dato que incremente la frustración por el liderato perdido en la jornada final.













