La historia desaconseja ser anfitrión de la Final Four
El porcentaje de los que no consiguen ascender supera ligeramente el de los que sacan rédito de jugar en casa | Los tres últimos locales se quedaron con la miel en los labios

Horas antes de recibir al Menorca, Carles Marco dijo en un programa de radio que ha pedido a la directiva del Básquet Coruña que solicite la organización la Final Four de los playoffs de ascenso. Entendible, claro. Pero también una temeridad. Al menos con la historia en la mano.
En cinco de las siete veces que el segundo ascenso se ha resuelto de esta manera han participado los dueños del escenario. Y solamente dos lograron el objetivo. La pasada temporada, hasta hubo un titular y un ‘suplente’.
Curiosamente es el mismo balance que presenta la segunda categoría del baloncesto español en otra de las modalidades de fase de ascenso, la que remata con una final a partido único en la cancha del mejor rankeado en los playoffs. Un método que no se usa desde la campaña 2005-06. Y con trampa: los finalistas solo se jugaban la honrilla del título, ya que subían los dos ganadores de la eliminatoria precedente.
En las dos primeras ediciones con Final Four, en las temporadas 2007-08 y 2008-09, no ascendió el anfitrión. Porque no hubo. El Cáceres estaba en LEB Plata (actual segunda FEB) cuando acogió el evento que coronó al Gipuzkoa, mientras que el Lucentum Alicante selló en el Fernando Martín de Fuenlabrada el pasaporte para la ACB, catgeoría donde militaba en ese momento el titular del pabellón.
Las dos primeras con anfitrión como contendiente, pleno. Lo logró el Bilbao Basket en la 2018-19, al ganar en el duelo definitivo al Palma (62-55). Antes había dejado en la cuneta al Melilla (75-68).
Tres años después, el Girona de (en todos los sentidos) Marc Gasol, verdugo en cuartos de final del Básquet Coruña (3-0), venció en su Fontajau al Força Lleida (77-68) y al Estudiantes (66-60).
El equipo colegial es el único que ha fallado dos veces en casa. En la 2023-24, trituró (86-62) en semifinales al Tizona de Caio Pacheco, Abdou Thiam y Jacobo Díaz, pero en la final hincó la rodilla ante el Lleida (70-85). Esta Final Four tuvo como escenario el Madrid Arena.
El pasado curso –con Mus Barro en el roster– reincidió. En otro pabellón, el suyo habitual, el Movistar Arena (lo combina con el legendario Antonio Magariños). Y no pasó el corte: 82-86 contra el Real Betis de Dino Radoncic. Sí avanzó el otro equipo madrileño, el Fuenlabrada, pero el conjunto sevillano ganó la final por 97-92.
Antes del doble gatillazo del Estudiantes había saboreado la decepción el San Pablo Burgos, anfitrión en de la Final Four de la 2022-23. Ganó de milagro (69-64) a un Gipuzkoa –verdugo del Leyma en cuartos– que dominó durante casi toda la semifinal, pero se estrelló contra el Palencia (83-95).
En los mencionados cursos con final a partido único, la ganaron como locales el Bilbao Basket de la 2003-04 y el Fuenlabrada de la 2004-05. Cayeron como anfitriones el Tenerife de la 2002-03, el Murcia de la 2005-06 y el León de la 2006-07.
“Cuidado con la fiesta, que te la quitan de los fuciños”, decía Arsenio Iglesias. Y eso que no conocía la historia de la Primera FEB.











