En vídeo | Las imágenes de la bronca final en el derbi del Coliseum entre Leyma y Obradoiro
El exnaranja Barrueta, protagonista estelar de un final abrupto

Toda la tensión del derbi entre el Leyma Básquet Coruña y el Obradoiro se plasmó después de que sonase la bocina y cuando ambos equipos saludaban a los aficionados desde el centro de la pista. Allí el obradoirista Westermann trataba de llamar a los suyos para hacer piña. Pero lo que hubo fue piñas.
La chispa se prendió entre Mus Barro y Quintela. Casi de inmediato se armó un rebumbio bajo una de las canastas del Coliseum entre quienes querían pegarse y los que pugnaban por separarse.
Apareció por allí el inevitable Yunio Barrueta, que pareció entrar en principio a separar, pero apenas tardó un segundo en encararse con Dídac Cuevas y Carles Marco y soltarle un manotazo al base naranja. Por ahí se armó otro incendio. Y costó apagarlos todos porque ya casi cuando todo parecía sofocado el propio Barro estuvo a punto de enzarzarse con Goran Huskic.
Barrueta se marchó de la pista entre bravatas propias y abucheos ajenos. A veces no basta con ganar, sino también hay que saber hacerlo.
En rueda de prensa, Carles Marco asumió su responsabilidad. "Ha sido culpa mía y pido perdón. La gente que me conoce, tengo más de 50 y he jugado muchos años al primer nivel. De los años que he estado me han dado seis veces el galardón a mejor compañero y lo que pido es un poquito de respeto. No me pongo en ningún lío nunca. No me he peleado nunca. Cuando hemos llegado al centro estaban también los del Obra que tiene todo el derecho del mundo a saluda a su afición y celebrar, pero solo he dicho si se podían apartar porque me apetecía hablar con el equipo en el logo, que estamos en casa y saluda a nuestra afición. Desde lejos, un jugador, que seguramente es joven, me ha insultado y le he dicho 'qué haces, qué dices' y que lo celebren con su afición, pero con respeto. Cuando mis jugadores no respetan a los demás, soy el primero en decirles 'qué hacéis'. Es un deporte que tenemos que respetarnos y dos clubes vecinos que ojalá podamos estar en otro sitio, pero un poco de respote. Que me insulten me ha calentado y me ha afectado porque hemos perdido. Lo han escuchado mis jugadores y voy a muerte con ellos porque yo no lo hago. A mi me gusta respetar al señor Quintela, que ha sido él, y luego me ha insultado Huskic. Yo respeto a todos los jugadores y a las aficiones. Me ha parecido feo y me he calentado. Hemos perdido, han sido mejores y si no nos jode, mal vamos. No pasa nada, pero me sabe mal porque yo no lo he hecho nunca.
Por su parte, Epi no quiso profundizar en los detalles de la bronca. "No sé lo que ha pasado. Di la mano a toda la gente del Básquet Coruña y me he metido al vestuario. Creo que cualquier cosa que haya podido pasar no debería emborronar el gran ambiente que se ha visto hoy, ni la fiesta del baloncesto gallego, ni quitar ningún mérito a ambos equipos. Hoy se ha visto un gran espectáculo en la grada y la pista y espero que nada de lo que haya podido pasar después haya podido poner un manchón en la fiesta del baloncesto gallego. Con el nivel de repercusión que tiene este partido, que solo se hable de básquet sería muy bueno para todos"








