La tormenta perfecta del Básquet Coruña
El equipo herculino consiguió un parcial de 18-39 para empezar el partido en Melilla

El Básquet Coruña volvió a la competición de Primera FEB por la puerta grande con una victoria contundente por 72-105 en Melilla. El equipo norteafricano aprovechó la mala salida del descanso del Leyma para ponerse a 13 puntos de distancia, pero dos tormentas perfectas, una al inicio del encuentro y otra iniciada en el tramo final del tercer cuarto, dieron a los naranjas su victoria número 16 de la temporada.
La salida a pista del equipo dirigido por Carles Marco fue un auténtico vendaval. Dio la sensación de que estas dos últimas semanas sin competir se les habían hecho largas a los jugadores, que salieron como perros de presa al Javier Imbroda. En contra de Melilla hay que decir que la defensa local fue excesivamente permisiva, sobre todo en unos primeros instantes en los que el Básquet Coruña se fue hasta el 0-8 con cuatro canastas muy sencillas. Todo lo contrario pasaba en el otro aro, donde la defensa naranja volvía a ser, un fin de semana más, un recital de intensidad, manos y solidaridad entre compañeros.
No tardó en superar los diez puntos de ventaja el equipo coruñés, que no tuvo piedad de su rival en los primeros minutos. Al término del período inicial el resultado fue de 11-28 con una anotación más que repartida en los naranjas. Pero la tormenta no se aplacó ahí, sino que continuó en el inicio del segundo cuarto hasta firmar un resultado de 18-39 en tan solo trece minutos de juego.
Lo más sorprendente de ese parcial no fue el resultado, sino el cómo se llegó a él. El Básquet Coruña tan solo necesitó encestar dos triples para llegar a esos 39 puntos. Al Leyma le salió todo en ataque en el inicio de partido. El equipo incluso se gustó sobre la pista con un pase acrobático de Cremo al corte de Radoncic y otro por la espalda de Jacobo Díaz hacia Mus Barro, que puso el más 20 en el marcador.
Melilla mejoró en el final de la primera mitad, pero sobre todo en la salida del tercero. El paso por los vestuarios le sentó bien a los norteafricanos y no tanto a los coruñeses, que se relajaron tras el descanso y vieron como la distancia se redujo hasta los 13 puntos. Con esa distancia, 59-72, se llegó al último cuarto.
Algo debieron decirse Carles Marco y sus jugadores durante esos dos minutos porque el Leyma cambió de manera radical. Se vio desde la primera acción. Los naranjas cambiaron el chip y la tormenta perfecta se empezó a formar de nuevo. 98 segundos fueron suficientes para sentenciar el partido. 98 segundos en los que volvió la intensidad defensiva y la fluidez y solidaridad ofensiva con un parcial de 0-9.
Esa tónica se mantuvo durante todo el último cuarto, liderada, principalmente, por unos agresivos Dino Radoncic, Dídac Cuevas y Guillem Jou. En ese último período, el parcial fue de más 20 para el Básquet Coruña, que se lo llevó por 13-33 para terminar ganando el encuentro por un marcador definitivo de 72-105.
El Básquet Coruña volvió a sacar su identidad a relucir ayer en Melilla. Defensa intensa para tratar de correr, algo que, cuando lo consiguió, dinamitó por completo el encuentro a su favor una vez más. Hay tramos en los que este equipo entra en una especie de trance en ambos lados de la cancha y en los que el rival parece no poder hacer nada para detenerlo. No poder hacer nada para frenar esa tormenta perfecta.











