Sube Pacheco, baja Brnovic
El base brasileño reapareció con un partidazo, mientras que el alero montenegrino se lesionó en el primer cuarto

Toda victoria tiene un precio. Cuando alguien dice esta frase, generalmente es porque ha pasado algo malo. En el Magariños sucedió en el primer cuarto, donde Danilo Brnovic cayó lesionado al torcerse un tobillo.
Pero toda moneda tiene una cara y una cruz. El lado bueno lo representa Caio Pacheco, que en el Magariños protagonizó una más que excelente reaparición.
El base internacional brasileño, flamante campeón de América con la verdeamarela el pasado verano, no había tenido la mejor entrada posible en su nuevo club, al que llegó procedente del Tizona Burgos.
Fueron precisamente las –presuntas– ganas de volver al que fue su hogar las dos temporadas precedentes lo que le hizo recaer de una lesión de tobillo sufrida, dos jornadas antes, en la cancha del Menorca. La comparecencia en el polideportivo de El Plantío le devolvió a la enfermería. Y por ello se perdió el duelo en el Coliseum contra el Fuenlabrada. El tercero en cuatro jornadas.
Carles Marco declaró, antes y después del encuentro contra el equipo del sur de Madrid, que dispondría de Pacheco cuando pudiese entrenar una semana entera con el equipo. Dicho y hecho.
Sobre el parqué del Magariños se vio este domingo al Caio Pacheco que espera la afición del Básquet Coruña. Un director de juego físico, valiente y vertical. Ni rastro de la lesión.
Es más, al igual que el resto del equipo, el base nacido en sao Paulo nadó en negativo. Llegó de mente y –más importante– piernas al último cuarto, ese seguro de vida que hasta ha demostrado tener día tras día el excitante Básquet Coruña de Carles Marco.
En esos diez minutos de la verdad, el entrenador badalonés puso al brasileño sobre Jayson Granger, a cuyo ritmo se había movido el partido en los tres primeros periodos. Y por ahí comenzó la remontada del conjunto naranja.
El internacional uruguayo pasó de mandar a ir por detrás. Pacheco le atacó con una de sus armas favoritas, llevándoselo hacia dentro, para o anotar o distribuir juego. Toni Ten reservó durante un poco minutos a su líder espiritual y anotador. Y cuando lo devolvió a la pista, el bastón de mando ya lo tenía el brasileño. Y no lo soltó.
Aunque las ganas le pudieron cerca del tramo final, donde se jugó, y falló, un par de tiros precipitados, el Leyma y el duelo entre los dos primeros clasificados se movieron al ritmo que marcó Pacheco.
Su estadística final recoge 22 minutos exactos en cancha, 15 puntos (4 de 8 en lanzamientos de dos, 1 de 5 en triples y 4 de 6 en tiros libres), 5 rebotes (2 en ataque), 4 pases de canasta, 1 balón recuperado, solo 1 entregado al rival, 2 faltas recibidas y 14 créditos de valoración, la cuarta cifra más alta del equipo, tras los 17 de Paul Jorgensen, los 16 de Dídac Cuevas y los 15 de Ilimane Diop.
Números al margen, el hecho es que Caio Pacheco está de vuelta. Y el Básquet Coruña lo necesita. Como necesita que la lesión de Danilo Brnovic no mande al montenegrino al dique seco. Las continuas rotaciones de Carles Marco necesitan de todos y a todos. Sea contra el rival que sea.
El próximo, el Melilla, no es de los que asustan (un triunfo en seis partidos), pero en esta salvaje Primera FEB las confianzas no tienen lugar.

























