La pertenencia no la da el DNI
Mario Soriano cumplirá 23 años el próximo mes de abril y este domingo se convertirá ya en centenario con el Deportivo. En estos días en los que tanto se le llena la boca, y el pecho, a muchos con la palabra cantera, el madrileño es un claro ejemplo de que un jugador puede ser de la casa sin necesidad de haber nacido a unos kilómetros de la misma.
Mario llegó a A Coruña terminando todavía su etapa adolescente y en apenas unos meses entendió lo que significaba el Deportivo. Y lo hizo durante un periodo duro, en el que no jugaba. Una situación en la que muchos con su misma edad y bastantes menos méritos trataban de montar un relato favorable que casi siempre tenía un mismo culpable: el club. Soriano trabajó en la sombra y en silencio, sin responder siquiera a las numerosas críticas que le llegaban por parte de un entorno que señalaba a un joven por ganarse las oportunidades que otros no querían... o esperaban regaladas.
Tras temporada y media demostrando que la Primera RFEF se le quedaba pequeña, tuvo que salir para demostrar que en Segunda también estaba capacitado para hacer lo que en el Dépor pensaban que no sería capaz en el barro. Apostó de nuevo. Ganó de nuevo. Lejos de elegir la puerta de cobrar facturas, decidió hacer borrón y cuenta nueva para regresar a un club y una ciudad que ya siente como suya. A un paso de los 100 partidos y en el horizonte un contrato hasta 2028 para continuar demostrando que el sentimiento de pertenencia no siempre tiene que ver con lo que pone en tu DNI.
