Carolina Marín o la cara amarga del deporte de alto nivel
Cuando estás a punto de lograr el pase a una final y ¡zas!, todo se va al traste. Carolina Marín vivió ayer un día amargo, y ahora solo cabe desearle mucho ánimo y una pronta recuperación.
El deporte de alto nivel tiene estas cosas. Preparación intensiva para unos Juegos Olímpicos. Días interminables de entrenamientos pero que se compensan con la ilusión de volver a lograr algo grande.
Y en ese momento en el que el cuerpo dice basta, parece que el mundo se acaba, pero nunca se apaga esa luz que, aunque ahora parezca tenue, ganará fuerza con el paso del tiempo.
Carolina Marín tiene esa luz. Ha hecho historia siendo de las pocas europeas capaz de batir a las asiáticas. Ha puesto el bádminton en el mapa del deporte español. Un mal día no puede borrar su extraordinaria carrera.
