
El festival Norte Cinema Diverso abre hoy a las 21.00 horas su telón con tres proyecciones en el Teatro Colón y la primera será la del corto Capitanes, con el que los organizadores se unen a las reivindicaciones del Día Internacional contra la LGTBIfobia en el deporte que se celebró ayer. En la ficción, dirigida por Edu Hirschfeld y Kevin Castellano, se abre el debate sobre de la homosexualidad en el mundo del fútbol. “Es un debate que no se acaba de poner sobre la mesa”, alega Hirschfeld, “y lo que queremos es que se hable del tema ya que parece que ni los clubes ni los jugadores ni las instituciones del fútbol como la Liga o la Federación lo hacen”.
“Aparte de directores de cine, somos aficionados. Queríamos hacer algo y nos topamos con ese tema que nos pareció como un anacronismo, como que el fútbol se había quedado encarcelado en el tiempo. Cómo puede ser que 2025, siendo una sociedad avanzada, este se haya quedado atrás. A mí como persona homosexual me parecía que se debía contar”, explica Edu Hirschfeld, para el que “el fútbol se ha empeñado en representar algo que se ha quedado muy caduco, una idea de masculinidad muy rígida”.
Después de investigar a fondo, encontró tres posibles causas. “Para empezar, las instituciones de la alta esfera, la FIFA y la UEFA, lanzan mensajes contrarios jugando un Mundial en un país que se pasa por el forro los derechos humanos; se sanciona al Allianz Arena por iluminar con los colores de la bandera arcoíris o se impide que jugadores lleven brazaletes”, asegura. “Luego los dirigentes son personas mayores y los clubes ya no son tan hostiles, pero miran para otro lado. No se han esforzado en crear un programa de diversidad y en crear un clima natural para que cuando un jugador quiera, de forma libre y individual, se exprese”, añade. “Y también se habla mucho de la afición, de cómo puede responder, pero yo creo que esta en general está tan avanzada como lo la sociedad y creo que cualquier jugador encontraría apoyo”.
Trabas
Para grabar el corto se encontraron con la negativa de clubes profesionales para utilizar sus vestuarios. “La primera idea era rodar en un vestuario real de un equipo de Primera División, pero en los dos clubes de Valencia fue imposible. En uno nos pedían un alquiler que no podíamos pagar y en otro... Nos dijeron básicamente que no querían vincularse con nada que tuviera que ver con eso”, desvela. En el lado opuesto, la marca Joma, que viste a los equipos ficticios que disputan una acalorada final de la Copa: “Se unió sin ningún reparo y desde el principio, creo que fue la colaboración más fácil y es de agradecer que además sea una marca española”.
Y la respuesta es “excelente”. “Estuvimos presentándolo en un pueblo y los clubes se mostraban muy agradecidos y coincidían en la línea de que ya es hora de tratar el tema”. Sobre todo pensando en las nuevas generaciones. “Ahí está el sector clave. Son chavales que están en la adolescencia, que coincide su etapa en la que pueden dar el salto al fútbol profesional y que están también en su despertar sexual. Y necesitan un referente dentro de su propia escuela, su club, de alguien que les muestre que no pasa nada, que se puede ser competitivo y que se puede ser un buen jugador sin necesidad de ser una persona heteronormativa”, concluye.
| LucÃa Paz: âQue en 2025 una persona insulte a otra por su orientación sexual es porque debió de salir de la caverna hace pocoâ |
| En el DÃa Internacional contra la LGTBIfobia en el deporte, LucÃa Paz, capitana del HC Coruña de hockey sobre patines, cuenta su experiencia sobre cómo en apenas unos años se ha normalizado la homosexualidad en los vestuarios, sobre todo en el deporte femenino, lo que contrasta con lo que ocurre en el masculino, sobre todo en el fútbol.âCuando empecé a jugar al hockey tenÃa diez años y evidentemente no pensaba en estas cosas y en la adolescencia, creÃa que era una persona heterosexual, aunque algo dentro de mà sabÃa que no, que no era verdadâ, cuenta. âEn aquel momento, si tenÃas alguna compañera en el equipo que fuese homosexual o bisexual, era como tabú y durante esa época solo tuve una o dos compañeras que hablaran libremente de su orientaciónâ, sigue. âY no es que hubiese una homofobia de violencia, era como, âyo no tengo ningún problema, pero a mà que no me paseâ. Comentarios asÃ. Yo ahora escucho historias de compañeras de equipo que son más jóvenes que yo y pienso, âqué bien cómo se ha avanzadoââ, reflexiona, aunque matiza que ella no ha tenido problemas ni en casa ni el deporte.Cree también que los hombres, que en general tiene más privilegios, en este caso se encuentran con más barreras. âEs imposible que sea una casualidad que en el deporte femenino sà y en el masculino no, hay que ir un poco más allá. La figura del hombre en el deporte está muy ligada a la fuerza y se da a entender que los hombres homosexuales son más débiles, que se parecen más a las mujeres. Son pensamientos ranciosâ, valora.Al revés, a las mujeres se les atribuyen supuestas cualidades masculinas. âSiempre nos ha caÃdo la etiqueta de machirulas y para mà ser eso no tiene nada de maloâ, dice. âEl fútbol femenino tiene referentes, deportistas buenÃsimas que son del colectivo y creo que ha ayudado a normalizarlo. Además en los vestuarios femeninos hay un ambiente mucho menos hostil que en los masculinos. Es complicado y todavÃa hay muchas cosas por hacerâ, afirma. Y concluye: "Las personas que critican el deporte femenino buscan cualquier tipo de cosa para atacarlo, cualquiera. Yo comentarios como âson todas bollerasâ, âson todas lesbianasâ, âeso es un campo de no sé cuántoâ también los he escuchado. Que en 2025 una persona insulte a otra usando su orientación sexual es porque debió de salir de la caverna hace poco. Entonces creo que no hay que darle más importancia. Evidentemente, si ya es algo más grave, denunciarlo. |









