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O Noso Deporte

Mónica Castelo: “Las gorditas trabajamos mucho y se nos valora muy poco”

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Mónica Castelo (Oleiros, 1987) cerró en el Mundial de Inglaterra un periplo de 13 años con la selección española y su carera como rugbier. Y lo hizo a lo grande, con un partidazo (en su cap número 31) a nivel individual, coronado con un ensayo, aunque no bastó para vencer a Japón. Su vida fuera del terreno de juego prosigue en la ciudad francesa de Pau. No lo ve claro, pero tampoco descarta volver para jugar una temporada en su CRAT.

Campeona de España con el equipo coruñés en 2015 y 2019, a principios de 2023 había renunciando a seguir con las Leonas. Una grave lesión en la rodilla izquierda la mandó al dique seco casi un año. “Tenía la rodilla hecha un cristo”, declaró a este diario en junio de 2024. Pero no pudo resistirse a la llamada del seleccionador Juan González Marruecos para la Copa del Mundo que este fin de semana entra en los cuartos de final.

Gran actuación individual y un ensayo. ¿Es la mejor despedida posible?

Esperábamos la victoria, que habría sido el culmen de mi carrera. Viendo el recorrido que tuvimos en el Mundial, creo que podíamos haber llegado más lejos y luchado por pasar la fase de grupos. Eso sí que hubiese sido lo máximo de lo que es para mí el rugby.

¿La habría cambiado por ganar a Japón?

Sí, claro. Mi ensayo me vale si le vale al equipo para ganar; si no vale, a mí no me hace especial ilusión ensayar. Por eso lo hubiese cambiado sin pensarlo.

Jugó una hora contra Nueva Zelanda, casi media ante Irlanda y los 80 minutos frente a Japón. ¿Olvidada por completo esa lesión?

La verdad es que no me dio ningún problema, y era algo que me daba un poquito de miedo. Después del partido contra Nueva Zelanda la tenía un poco hinchada, pero me olvidé de ella y el resto del Mundial ni me acordé. Y eso que la temporada fue complicada. Volví de lesión, me lesioné otra vez y luego otra, aunque no de la rodilla, aunque al tener la izquierda más débil se rompía más fácilmente. Estuve parada bastante tiempo. Sí tuve molestias, con muy malas sensaciones, en la pretemporada que hicimos con la selección. Aunque al final me fue bien.

Mi ensayo me vale si vale para ganar; si  no, no  me hace especial ilusión ensayar

¿Qué le faltó a la selección española para no volver de Inglaterra de vacío?

Creo que tenemos jugadoras con un nivel impresionante que se sentían un poco encerradas en el sistema de juego. Nos faltó un poco jugar como a nosotras nos gusta: un rugby desordenado, de transiciones, de mantener vivo el balón... En los partidos contra los rivales más fuertes, Nueva Zelanda e Irlanda, es muy difícil tener eso; sabíamos perfectamente lo que iba a pasar, no hay que olvidar que ambas están en el top-5 mundial. Una victoria contra Japón nos hubiese valido como objetivo, aunque es un rival que siempre nos ha dado muchos problemas.

Antes del Mundial se habló de los cuartos de final como objetivo más optimista. ¿Pensaban que era posible?

Sí. Aunque era muy complicado ganar a la número 5 del mundo [Irlanda]. Teníamos un cinco por cien de posibilidades de conseguirlo, muy poquitas, muy bajitas, pero veíamos que era ganable. No se dio, por equis motivos, pero las 32 jugadores teníamos por seguro que ese era el partido más importante del torneo, porque, aunque es un rival muy fuerte, se nos da relativamente bien. Me resultó más fácil jugar contra Irlanda que contra Japón, que tiene unas jugadoras muy fuertes en el breakdown y muy rápidas en suelo y por ello nos cuesta mucho más; sus fortalezas nos hacen más débiles.

A pesar de perder por 54-8 contra Nueva Zelanda (número 3 del mundo y defensora del título) España dio una excelente imagen. ¿Les convenció de que podían ganar a Irlanda, o no lo necesitaban? 

Sin duda ninguna. Sí que lo necesitábamos, porque no terminábamos de creer en nosotras mismas, que jugábamos como aburridas, no como nos gustaba. Y el partido contra Nueva Zelanda nos dio ese empujón para decir que en verdad somos un equipo mundialista y tenemos opciones de hacer algo en este Mundial. Y lo demostramos. Es un resultado abultado, obviamente, pero no hay que olvidar que son las campeonas del mundo.

Podíamos haber llegado más lejos y luchado por pasar la fase de grupos

A veces, el marcador engaña.

Evidentemente. Ese partido lo jugamos con el corazón, defendiendo mucho tiempo. Pero meterle un ensayo, aunque fuera en los últimos instantes, a la campeona del mundo, un equipo que ahora mismo somos el décimo cuarto del ranking, para nosotras fue una victoria. Mentalmente nos hizo crecernos mucho para competirle a equipos más fuertes; no a Nueva Zelanda e Inglaterra, porque literalmente están fuera de categoría, pero sí contra uno del nivel de Irlanda.

En el Mundial se están viendo muy buenas pateadoras, mientras que esta faceta en las Leonas es la menos fiable. ¿Es lo principal a mejorar? 

Se está apostando muy fuerte por Amalia [Argudo] para tirar a palos, pero en el grupo hay más buenas pateadoras. Por ejemplo, Binbing [Vergara], una chica muy joven y con muy poca experiencia. Para mí, en cuanto se suelte, va a ser una maravilla. Esta niña tiene un pie increíble, lo que pasa es que está un poco cohibida, pero va a ser muy buena. Aunque no creo que sea esto lo que nos lastre a la hora de ganar partidos. Contra Irlanda hubo fallos puntuales que nos hicieron encajar quince puntos que no debíamos haber encajado. Y es que también nos falta algo de experiencia en varias jugadoras. No debemos olvidar que éramos la selección más joven del Mundial.

¿Tiene usted alguna jugadora favorita?

No. Ahora mismo se está hablando mucho de Jorja Miller [flanker de Nueva Zelanda], una chica que solo tiene 21 años y está ya a un nivel terrible, pero me gusta más su compañera Layla Sae [ocho], que a lo mejor no es tan vistosa o no se le da tanto bombo, pero tiene una trabajo físico, un impacto en cada contacto... Me apasiona como juega esta chica. Se le da bombo a unas jugadoras concretas, más llamativas, pero no deja de haber otras con un talento increíble. Lo que pasa es que son menos visibles.

No creo que me gustase ser otra, me gusta la jugadora que he sido

Aproveche para reivindicar el papel de la gorda [en el argot del rugby, las delanteras, especialmente las de las dos primeras líneas]. Porque da la impresión de que los gordos están más valorados; de hecho, los elegidos como mejores jugadores del mundo en los tres últimos años han sido delanteros.

Sí. Suelen ser terceras líneas, que son jugadores más rápidos y más atléticos. Los delanteros del 1 al 5 tienen un trabajo específico que no tiene ningún otro, melé y touche, un trabajo que lleva mucho tiempo; y en el juego abierto no se ve hacer carreras largas, pero el trabajo oculto, como limpiar rucks, estar siempre en el sitio, el impacto en los contactos... Se ve muy poco y es muy importante. Un buen jugador no lo es por lo vistoso que llega a ser, sino por el trabajo que hace. Y depende de la dinámica del partido; yo puedo pasarme uno limpiando rucks y sin coger un balón. Las gorditas trabajamos mucho y se nos valora muy poco.

¿Alguna jugadora a la que le gustaría parecerse? ¿O está satisfecha y feliz con ser Mónica Castelo?

Madre mía... (risas). Yo quiero ser yo. Cuando acabas un partido siempre piensas que podrías haberlo hecho mejor, pero no creo que me gustase ser otra, me gusta la jugadora que he sido. Con sus más y sus menos.

Nos faltó un poco jugar como a nosotras nos gusta: un rugby desordenado

Usted es una luchadora muy activa por los derechos, la promoción y la difusión del rugby femenino. ¿Cree que el éxito de este Mundial tendrá un efecto positivo? A nivel internacional tengo pocas dudas, pero ¿en nuestro país?

Creo que sí. Se ha visto que hay mucha más repercusión, más impacto mediático en todo el mundo, y creo que en España también se va a ver reflejado. Se notó ya cuando la selección de seven fue a los Juegos Olímpicos, que hubo un aumento de fichas, de niñas que querían jugar al rugby. Nosotros lo hemos vivido, han venido muchas familias con niñas que querían jugar, y eso antes no pasaba.

Hablando de jugar, ¿hay alguna posibilidad de añadir al currículum al menos una temporada más en el CRAT como guinda de su carrera?

Lo veo bastante complicado. Aunque no lo descarto. Es algo que Perico [Pedro López Sors], el expresidente, me dice siempre, pero está complicado volver ahora mismo a A Coruña [tras dejar el Stade Rennais se ha establecido en Pau, a una hora de la frontera con España]. Si veo que me aburro mucho, podría volver, pero más por placer que por competir.

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Mónica Castelo, Anna Puig y Laura 'Bimba' Delgado, el final de una era de las Leonas | Ferugby
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