
Bombazo antes de la Copa Galicia: el Básquet Coruña despide a Joaquín Aneri, el director general, contratado por el anterior presidente, Roberto Cibeira, de cara a la temporada de debut en la ACB.
Según fuentes cercanas al club gobernado ahora por Pablo de Amallo, se le comunicó a Aneri, con el inicio del mes de septiembre, que se prescinde de sus servicios. Los motivos aducidos por la cúpula son de índole económica. Una causa que no cuadra con el superávit de la entidad naranja, de algo más de 200.000 euros, a la conclusión de la temporada 2024-25, a pesar de los muchos fichajes que hubo que hacer sobre la marcha para el primer equipo y que, pese a todo, no evitaron el descenso a Primera FEB, donde el Básquet Coruña contaría esta campaña con un prespuesto aproximado de tres millones de euros, dos menos que en el ejercicio precedente.
Una salida que debilita notablemente la estructura de un club que ya de por sí iba corto de personal, al menos respecto al resto de equipos de la ACB. Y que recientemente había perdido a dos miembros más de la misma: Miguel García, que en 2024 regresó al Básquet Coruña como responsable del área de Dirección de Operaciones y Eventos, y Pablo Díaz, del departamento de prensa.
Hace poco más de un año, el Básquet Coruña emitía un comunicado presentando el nuevo organigrama, con tres nuevas áreas: la mencionada con Miguel García al frente; Desarrollo de Negocio y Comercial, dirigida por Yago Álvarez, y Dirección Deportiva –un cargo que la ACB obliga a tener–, con Charlie Uzal al volante.
Este último conserva su rol, mientras que Álvarez podría hacerse cargo, además del área que ya gestiona, de algunas de las labores que venía desempeñando García.
Joaquín Aneri llegó al Básquet Coruña el pasado verano, convirtiéndose así en el primer director general en las casi tres décadas de vida del club. En una entrevista a este diario se definía entonces como un gestor, el encargado de mantener saneadas las cuentas económicas. “Tienes cinco, gastas cuatro. O cuatro y medio, pero nunca cinco y medio”, según sus propias palabras.
Una gestión, a tenor del balance al final del complicadísimo curso de debut en la máxima categoría del baloncesto español, rozando el impecable. Complicado no solo por preservar la salud financiera a pesar de los inconvenientes surgidos, también por lo mucho que la ACB exige a un club, sobre todo cuando es novato, y, en este caso particular, con el agravante de no disponer de pabellón propio, algo que encarece enormemente una correcta organización, aun contando con la inestimable colaboración del Concello de A Coruña y la dirección del Coliseum.
La inquietud de parte de la afición naranja, en especial de un sector fuertemente vinculado al Básquet Coruña desde hace mucho tiempo, respecto al rumbo tomado por el consejo de administración a raíz del descenso, parece tomar cuerpo con la salida de una figura de vital relevancia en la estructura de un club que, como el propio De Amallo ha dicho varias veces, tiene la esperanza de que el efecto rebote lo devuelva inmediatamente a la ansiada ACB
Y todo apunta a que, viendo los motivos esgrimidos para el despido, el cargo de Aneri no va a ser cubierto, con lo cual la entidad naranja daría un importante paso atrás.
Una entidad que, por cierto, ni siquiera ha emitido el típico comunicado de despedida.








