
“Es importante que el futbolista pueda entender cómo se empieza el partido y cómo se termina. Aquí todo el mundo quiere jugar 90 minutos, pero ya te digo yo que lo que quiere el delantero es meter goles. El otro día jugó media hora y metió tres. Si al final del partido le preguntas si prefiere jugar 90 y no marcar, o jugar 30 y marcar tres, estoy convencido de que va a decir que prefiere meter tres”. No fueron tres, sino uno. No fueron 30 minutos, sino un cuarto de hora. Pero estas palabras de Antonio Hidalgo en la previa del Deportivo-Huesca fueron, al mismo tiempo, análisis de la situación tras el hat-trick de Eddahchouri en Mendizorroza y premonición sobre lo que iba a suceder 24 horas después en Riazor.
Porque al delantero neerlandés le está sentando a las mil maravillas el traje de revulsivo. Y mientras Mulattieri se encarga de cardar la lana durante buena parte de partido, Zaka se lleva una fama que, de momento, lo coloca como pichichi de Segunda División después de seis jornadas. Cinco dianas ha firmado ya el ariete que aterrizaba en A Coruña a finales del pasado mes de enero acreditando precisamente eso, un olfato goleador que le había hecho sobresalir en la segunda holandesa.
En su país demostró ser uno de los pistoleros más rápidos y eficientes de la categoría y esa condición está empezando a demostrarla también en A Coruña, donde salir al césped en un contexto de partido más abierto y con los rivales prescindiendo del rigor defensivo que muestran al inicio de los encuentros, le está permitiendo explotar todas sus virtudes. Eddahchouri ha firmado en lo que va de curso cinco tantos en las seis jornadas disputadas hasta la fecha. Ha participado en todas ellas, aunque solo ha sido titular en tres. Después de abrir en Granada su cuenta realizadora, partido en el que además dio la asistencia del 0-1 para Mario Soriano, añadió su hat-trick ante el Mirandés y cerró la goleada del pasado viernes al Huesca. Y aunque el ratio de goles por minuto sería de escándalo teniendo en cuenta únicamente los últimos dos partidos, no es necesario hacer ‘trampas’ parciales para que el dato ponga a Zaka en un lugar privilegiado en este arranque de temporada. El balance total muestra que el punta blanquiazul necesita menos de 53 minutos para encontrar el fondo de la portería rival.
El Racing, amenaza también por el pichichi
Después del brillante triunfo para abrir la jornada, el Dépor podrá permitirse pasar con tranquilidad el fin de semana viendo lo que hacen sus rivales. El foco estará en Cádiz y Valladolid, que empezaban con los mismos puntos, pero sobre todo en el Racing de Santander. El conjunto cántabro es el único equipo que tiene la opción de desbancar al cuadro de Antonio Hidalgo de lo más alto de la clasificación… y a Eddahchouri del liderato en la tabla de máximos goleadores.
A pesar de la derrota con la Cultural, el inicio de campaña ha sido bueno en El Sardinero, especialmente a nivel ofensivo. Eso le ha permitido colocar hasta dos futbolistas en lo alto de la clasificación de artilleros, con un clásico como Andrés Martín y el flamante fichaje Villalibre teniendo ya cuatro goles cada uno en su zurrón. Ellos son las principales amenazas para Zaka, con otro grupo de cinco futbolistas que suman tres tantos.
Uno de los nuestros
Varias cosas quedaron claras en el triunfo del Deportivo ante el Huesca. Más allá de demostrar que el equipo blanquiazul es candidato a todo esta temporada y que Eddahchouri necesita muy poco para marcar, volvió a quedar patente que el delantero neerlandés se ha convertido en apenas nueve meses en uno de los jugadores más queridos por Riazor.
Zaka es de esos futbolistas que le ha entrado por el ojo a la afición blanquiazul, seguramente haciendo bueno el dicho de que no hay segunda oportunidad para causar una buena primera impresión. La suya fue inmejorable allá por el mes de febrero, cuando apenas necesitó 20 minutos para marcar su primer gol en el estadio herculino.
Desde entonces y hasta el pasado viernes, cuando la parroquia deportivista lo recibió con una atronadora ovación cuando salió al césped, el cariño ha sido mutuo. Porque el delantero es de los que se deja querer, como demostró una vez saltando la valla en su celebración. Y aunque supo contenerse a tiempo para no saltar a la grada y ver una amonestación, compartió su alegría con los niños que actuaban como recogepelotas en la banda.









