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Dépor

De Trigueros padre a Trigueros hijo, la herencia envenenada que amenaza al Granada con volver al barro

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Hace un mes, el Deportivo se congratulaba después de pasar como un ciclón por el Nuevo Los Cármenes y estrenar la temporada 2024-25 con una contundente victoria por 1-3 ante el que apuntaba a ser un rival directo. Cinco jornadas después, el equipo blanquiazul ha reforzado su condición de aspirante al ascenso, pero la competición está poniendo al Granada en un lugar muy diferente al esperado. El conjunto dirigido por Pacheta todavía no ha ganado y suma un único punto de 15 posibles, dejándolo como colista y abriendo la caja de pandora de los peores precedentes nazarís. Uno de ellos se transmite como herencia, la de Manu Trigueros padre a Manu Trigueros hijo, que de repetirse daría con el cuadro andaluz en el barro.

No hay registros de un inicio tan malo en los 94 años de historia del Granada, pero sí un hilo conductor, un lazo de sangre, que conecta la última salida del fútbol profesional con el porvenir que hoy amenaza a los rojiblancos. Con la derrota frente al Leganés el pasado domingo (0-2), el conjunto granadino sufrió su tercera derrota consecutiva como local, algo que no ocurría desde hace 38 años en Segunda Divisíon. Manu Trigueros llegó la pasada temporada como uno de los fichajes de campanillas para intentar el regreso a Primera y hoy sigue en la plantilla. Aquel Granada de la 1987-88 también contaba con un Manu Trigueros, en este caso el padre, que formó parte del equipo que terminó descendiendo a Segunda B.

Entonces la mala racha no llegó al inicio, de hecho el equipo que dirigía Joaquín Peiró arrancó el curso con fuerza. Pero se fue desinflando hasta caer al pozo de la clasificación y perder la categoría. Más de dos décadas tuvieron que pasar para que el conjunto nazarí regresara del barro de la mano del gallego Fabri. Fue una subida meteórica, ya que a la temporada siguiente volvió a triunfar para llegar a Primera División. En todo este tiempo, el Granada ha encadenado tres derrotas en la máxima categoría y también durante los años 90 en Segunda B, pero nunca había sufrido una situación tan delicada en la categoría de plata, en la que ha sido un candidato permanente al ascenso cada vez que ha salido a competir. De hecho, nunca ha estado más de dos campañas consecutivas en Segunda. A un mes de cumplir los 34 años, Manu Trigueros, que no ha jugado en las dos últimas jornadas, tiene en su mano reconducir la situación que su padre no pudo.

La huella de Vicente Celeiro

Este viaje al pasado por la carretera familiar tiene también una relación con el Deportivo más allá de la presencia del todavía blanquiazul Bouldini en la nómina rojiblanca. Dos caminos paralelos que se dirigían al abismo hasta que el cuadro herculino consiguió dar un volantazo en el último segundo. Porque en esa temporada 1987-88, el Dépor fue uno de los equipos que estuvo metido hasta el final en la pelea por no bajar a Segunda B. De hecho, comenzó la última jornada en la zona roja. Y ahí estuvo durante buena parte de la misma. Hasta que apareció Vicente Celeiro. El gol del vilalbés en el descuento para dar la victoria ante el Racing de Santander le permitió al equipo evitar bajar al barro y, seguramente, un destino mucho peor que el que sufrió el Granada.

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