
Hace unos días, el Burgos conquistaba El Molinón y permitía que el Deportivo cerrara una jornada en ascenso directo a Primera casi siete años después. Hoy, el conjunto blanquiazul tiene la oportunidad de avanzar un paso más en su maratón hacia la tierra prometida yéndose a la cama como líder en solitario de Segunda.
Por supuesto, ambos logros son anecdóticos, “lo que importa es estar ahí en la última jornada”, apuntaba en la previa un Antonio Hidalgo que tiene los suficientes kilómetros en las piernas como para conocer lo largo de la travesía en la categoría de plata. Pero dar un nuevo golpe en la mesa frente al Huesca supondría para el conjunto blanquiazul empezar a marcar territorio de forma seria y exigir al resto de rivales directos seguir un ritmo frenético ya desde los primeros meses de competición.
Este intento de escapada para coronar transcurrirá en un puerto de categoría especial para Antonio Hidalgo. En Riazor se presenta el club que apostó por su regreso al fútbol profesional cuando su carrera había encontrado una barrera tras el auge y caída en Sabadell. El técnico catalán hizo mucho más que salvar al Huesca de un posible descenso. Le dio una identidad y sentó unas bases que el conjunto altoaragonés sigue aprovechando, ya sin la presencia del ahora entrenador deportivista.
De hecho, la escuadra que ahora dirige Sergi Guilló llega a A Coruña también con el objetivo de volver a casa en lo más alto de la clasificación. Porque después de un verano de revolución, con la salida de piezas clave en el último proyecto, el joven técnico ilicitano (34 años) tiene al Huesca solo con un punto menos que el Dépor aprovechando la ‘receta Hidalgo’: con gran fortaleza en el balón parado y sacando petróleo del tiempo de descuento, dándole un giro todavía más valiente con un equipo muy agresivo que sabe protegerse, pero que sobre todo apuesta por ir a buscar al rival hasta su propia área.
En el espejo
A falta de saber si un escenario como Riazor y el empuje del Dépor varía los planes de Guilló, lo cierto es que puede detectarse un patrón similar entre ambos equipos en este arranque de temporada. Los dos están apostando por estructuras tan similares como fluidas gracias a la versatilidad de sus piezas, pero siempre con esa coraza de tres centrales para proteger bien su portería. También se parecen en que sus técnicos no están teniendo reparos a la hora de mover la rotación. En el Dépor solo hay seis futbolistas que hayan sido titulares en todas las jornadas, mientras que en el Huesca solo pueden presumir de esa condición cinco jugadores, estando Germán y Dani Jiménez, los porteros, en esos grupos.
Es probable que no haya muchos retoques en esta ocasión en el bando blanquiazul. La goleada al Mirandés invita a pensar que Hidalgo apostará por el once que brilló en Mendizorroza, con la única duda en la punta del ataque después del ciclón Eddahchouri. José Ángel y Gragera siguen fuera de combate, por lo que no se esperan otros ajustes más allá de la pelea por el nueve.
Alguna carta más puede guardarse el preparador azulgrana, que recupera a Sergi Enrich después de cumplir sanción ante el Málaga y también a Dani Ojeda. Apunta a volver al once Sielva, que entró desde el banquillo la semana pasada después de una apuesta más ofensiva por parte de Guilló con Portillo. Aunque el técnico ya avisó en la previa. “Si vamos a Riazor solo a resistir, no conseguiremos ganar”.












