
Fueron errores, sí. Pero errores generados por el Deportivo. El cuadro deportivista superó por 4-0 al Huesca en el partido que abría la sexta jornada de la Liga Hypermotion, en un encuentro que le sirvió para dormir un par de días líder y que estuvo marcado por la capacidad del conjunto de Riazor para penalizar las concesiones rivales.
Sin embargo, Antonio Hidalgo no quiso poner el foco en el error del contrario, sino en lo que sucedió para que llegase ese error. No fue el qué, sino el cómo. "No creo que fuesen comodidades, sino situaciones provocadas por nosotros. El primer gol es en propia, pero si el balón pasa tenemos a un jugador detrás. El Huesca te propone manos a manos y había que ganar ese tipo de duelos", expresó el técnico catalán al término del partido, en un mensaje reivindicativo para poner en valor el trabajo de sus jugadores... y de su staff técnico.
Porque concretamente el 2-0 del Deportivo ante el Huesca, obra de David Mella, fue un gol muy parecido al que el cuadro dirigido por Sergio Guilló recibió hace apenas tres semanas en El Alcoraz ante el Eibar. En aquel duelo de la tercera jornada, el equipo eibarrés arrancó perdiendo. Pero desde un saque de falta en área propia, empató el encuentro. El Huesca fue a presionar alto y el meta Jon Ander golpeó en largo para atacar el dos para dos que el cuadro local concedía en su última línea. Jon Guruzeta y Magunazelaia contra Jorge Pulido y Sergio Arribas. Peligro. Y tanto. Porque el capitán no acertó a despejar el balón a la espalda, Arribas fue optimista entendiendo que su compañero no iba a fallar y quien cazó la pelota fue Magunazelaia para poner el 1-1.
Del tanto debió de tomar nota el cuerpo técnico deportivista, que quiso penalizar esas situaciones de mano a mano que su rival del viernes concedía y lo consiguió hacer en la acción del 2-0. Falta desde el primer tercio propio y golpeo de Loureiro muy directo. Mulattieri yendo a la disputa y Mella al segundo balón contra Piña y, de nuevo, Arribas.
El primero de ellos, como reconoció Guilló tras el partido, había entrado por Pulido precisamente por su mayor habilidad a la hora de corregir a la espalda. Pero dio igual. Mulattieri cuerpeó con el ex del Eldense y ambos cayeron. El balón quedó franco a Arribas, pero de nuevo volvió a confiarse y su corta cesión a Dani Jiménez fue la asistencia perfecta para el diablo Mella, que apareció para interceptar el pase con una definición de gol.
Fue un error, sí. Pero un error estudiado por el Deportivo, que supo explotar una debilidad en el ADN del Huesca.











